El candidato “ciudadano” que se alquila con los partidos

El candidato Córdova se ha ostentado inútilmente como “candidato ciudadano” tratando de pasar por candidato independiente, es decir, sin partido; sin embargo no juntó las firmas que lo acrediten como tal y sí, en cambio, acudió a los partidos políticos para obtener su registro.

A menudo nos encontramos con el reclamo de los auténticos ciudadanos que se quejan de los políticos, pues se atribuye a éstos el conjunto de la mayoría de los males; y tienen razón. Sin embargo, el esfuerzo por deslindarse de los partidos, se convierte en una burla a los ciudadanos; toda vez que se identifica la estrategia para seguir engañando a los que se dice representar.

La legislación electoral prevé que para ser candidato se requiere ser ciudadano, por lo tanto, todos los candidatos son ciudadanos; no cabe discusión en este punto. La misma ley distingue a los ciudadanos que quieren participar como candidatos, sin representar a un partido político, pero les denomina candidatos independientes; para lo cual, se les exige el respaldo de un determinado número de firmas de otros ciudadanos que estén inscritos en la lista nominal de electores.

El candidato Córdova se ha ostentado inútilmente como “candidato ciudadano” tratando de pasar por candidato independiente, es decir, sin partido; sin embargo no juntó las firmas que lo acrediten como tal y sí, en cambio, acudió a los partidos políticos para obtener su registro. Por ello, disfrazar su candidatura es parte de una estrategia de simulación y engaño a los electores; y francamente, es un insulto a la inteligencia de los electores pensantes, pretender simular desde el origen, lo que no se es.

Esa mentira del candidato Córdova, le lleva a otra mentira; donde quiera que se presenta le increpan los errores de la actual administración. Le reclaman sobre las bolas del centro, la tala de árboles, las empresas fantasmas, los sanitarios a sobreprecio, las ocurrencias en las obras, la falta de planeación, las obras interrumpidas, la quiebra de negocios; en fin, sería interminable enunciar todas las quejas, a las cuales contesta: “nosotros no fuimos”. ¡Falso!

Los partidos que lo registraron son los mismos que han metido en problemas a los leoneses, incluidos el problema de la inseguridad y los aumentos al pasaje; así como la desatención a los adultos mayores en la gratuidad para los viajes en las “orugas”, a quienes dan largas sin que se les resuelva el problema. El cinismo de Córdova llega a un grado superior, cuando se refiere a la recolección de la basura para 20 años, comentando “nos embarcaron con la concesión de la basura”, procurando deslindarse de ese grave error cometido por la administración del PRI-Verde.

Como los electores le arrecian en sus apariciones con este mismo tema de su vinculación con los partidos políticos, argumenta que no es “chaquetero”, porque “chaquetear es cambiar” y supuestamente él no se ha cambiado. Sin embargo, cada candidato es dueño de su propia historia y no se puede borrar el pasado construido, para bien o para mal, por cada persona. Lo acusan de haberse cambiado del PAN al PRI-Verde-Panal, porque antes representó a un partido y ahora representa a otro; conforme al filósofo Ortega y Gasset, quien considera que “el hombre es él y su circunstancia”, Córdova sí cambió; cambió él y su circunstancia.

Cambió él, porque defendía al PAN como el mejor partido de México, y atizaba al PRI como sinónimo de corrupción; antes decía que “…nuestra mente aún recuerda los jinetes del oficialismo, la dádiva, la presión, la sumisión y el olvido. Acción Nacional los logró vencer. Por eso celebramos con creces y vigor estos 72 años y aceptamos nuestra responsabilidad para que lleguen a ser más de 100”. (Ángel Córdova, septiembre de 2011. “Sentimientos de un panista”).

Cambió su circunstancia porque ahora representa los intereses de Bárbara Botello, es el candidato de la continuidad sobre la misma base; simplemente veamos la planilla que lo acompaña, en su mayoría, obedecen al barbarismo. El candidato Córdova no pudo, no supo o simplemente, no quiso pintar su raya en la conformación de su posible ayuntamiento; que no pretenda engañar al pueblo con los falsos deslindes o el clásico “Bárbara no ha sido requerida”, pero de todas maneras aparece en eventos a modo para marcar línea.

Si no quiere Córdova que lo confundan con los partidos PRI-Verde-Panal, pregunto; ¿para qué se alquila como su candidato?