Fusilerías

Cómo viene la segunda mitad del sexenio

La cercanía del fin de la primera mitad del gobierno de Enrique Peña Nieto ha dejado ver tres cambios fundamentales en comparación con la forma en que se habían hecho las cosas no digamos en estos tres años, sino también en anteriores sexenios: la confrontación con el narcotráfico en Jalisco, el envío de las fuerzas federales a garantizar la emisión del voto y el ultimato a la disidencia magisterial para que vuelva a las aulas.

Una vez pacificado Michoacán, la lupa se puso en el vecino Jalisco, con el desastroso operativo en que el cártel Nueva Generación derribó un moderno helicóptero, cuyos tripulantes, soldados de élite, perdieron la vida. Si bien una novedad aún inexplicable fue que el grupo delincuencial afrontó la ofensiva y respondió con un poder de fuego no previsto, la otra fue la reacción federal: el ataque a un rancho en que fueron abatidos 42 presuntos narcotraficantes.

Como se recordará, la embestida federal en Michoacán motivó una persecución rodeada, además, por los conflictos intestinos entre los grupos de autodefensa, pero la estrategia de Los caballeros templarios no fue la confrontación, pues su ofensiva estaba diseñada para atacar mediante videos, en lo que La Tuta resultó un maestro.

El cártel respondía con bombas mediáticas que hacían caer cabezas del gobierno, como el gobernador interino, Jesús Reyna, y hoy amenazan a Rodrigo Vallejo, hijo del ex mandatario Fausto, que si bien libre, sigue bajo proceso y, cuentan en la PGR al fusilero, “de que caerá, caerá”. La ofensiva terminó con más de 2 mil detenciones.Sin embargo, no hubo ni una confrontación directa del narco ni una respuesta aplastante de las fuerzas federales, como en Jalisco.

El segundo cambio va de la mano del tercero. El despliegue policiaco-militar para hacer frente a la amenaza de boicot, sobre todo en Oaxaca, donde los disturbios de las semanas previas a los comicios hacían prever lo peor al gabinete de Peña Nieto. La suspensión de las evaluaciones a maestros, ya reactivadas tras los comicios, resultó inútil, pero ya consumada la jornada del voto, Gobernación hizo un ajuste en su trato con la CNTE: si no vuelve a las aulas, cero negociación.

Tres cambios, pues, que definen otra estrategia para la segunda mitad del sexenio.


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