Fusilerías

Confusión gringa con el surrealismo

Los gringos han estado tan extraviados en materia de surrealismo que cuando los poseyó el monstruo Trump lo único que se les ocurrió fue el adjetivo derivado del nombre de ese movimiento artístico de entreguerras del siglo XX, que fue la palabra más consultada en el sitio web de la editorial Merriam-Webster durante 2016, el año de la elección presidencial.

Acaso por eso no sea extraño que en el mapa surrealista del mundo, publicado en Bruselas en junio de 1929, Estados Unidos no exista, solo hay una Norteamérica representada por Alaska, las islas Charlotte, Labrador y México, mientras que Sudamérica es reducida a Perú, Isla de Pascua y Tierra del Fuego. Europa es una inmensa Rusia, Alemania, Austria-Hungría y un par de ciudades, París y Constantinopla, pero sin Francia y Turquía.

Ese mundo imaginario, considerado el único deseable, corresponde a la orientación permanente del ideal surrealista, que desafía la civilización cristiana occidental, nacida de la fusión del espíritu griego y el monoteísmo hebreo, y abre paso al ánimo de sacrificio de todo el arte romano, las catedrales, el castillo de Loire y el palacio de Versalles, a favor de las cabezas gigantes de la chilena Isla de Pascua.

Peter Sokolowski, editor general en jefe de Merriam-Webster, dijo a la agencia de noticias Efe creer que la gente se siente atraída por el diccionario cuando se encuentra en un momento de especial zozobra y necesita una definición exacta que le ayude a explicar lo que está viviendo, y en su opinión durante 2016 la palabra que se ajustó a las sensaciones de las personas fue “surrealista”.

El editor apunta un dato interesante. La palabra fue consultada a menudo después de una tragedia, como los atentados terroristas en Bruselas, la masacre del Día de la Bastilla en Niza y el intento de golpe de Estado en Turquía, además de que en su rastreo de medios detectó que varios usaron el término para ilustrar los hechos, lo que habla de la confusión de varios colegas con la palabra.

Surréalist es una voz francesa que inventó el escritor Guillaume Apollinaire al describir como “drama surrealista” su obra Les Mamelles de Tirésias, en 1917, pero como ilustra el ensayista Patrick Waldberg, el autor jamás tuvo la intención de definir una doctrina y mucho menos de fundar una escuela. Paul Dermée adoptó la palabra en su forma de adjetivo en la revista L’Esprit Nouveau en 1920 e Yvan Goll siempre pregonó que él le dio el valor como sustantivo al publicar un único número llamado Surréalisme en 1924.

Hoy, sin embargo, existe consenso en que la expresión se habría quedado en un glosario de términos eruditos de no haber sido por André Breton, quien en ese 1924 lo retomó ligándolo al oscuro poder de los sueños, al inconsciente y a la rebelión, en el Manifiesto del surrealismo, si bien fue hasta 1949 cuando el Nuevo pequeño Larousse ilustrado lo incluyó con la siguiente descripción: “La tendencia de una escuela, originada en 1924, de rechazar toda preocupación lógica”, si bien agregaba contexto en la parte histórica de ese libro de consulta.

Por tratarse del uso que el usuario común del internet le da a la palabra, y no el de un estudioso de ese movimiento artístico, valga la pena detenerse no en la definición que escribió el propio Breton, fundador y supremo jefe del grupo, sino en la contenida en diccionarios.

El propio Merriam-Webster dice que el surrealismo son los principios, ideales y prácticas que producen imágenes o efectos fantásticos e incongruentes en arte, literatura, cine o teatro por medio de yuxtaposiciones y combinaciones irracionales y no naturales. También señala que es una forma de arte del siglo XX en la que un artista o escritor combina imágenes o eventos inconexos de una forma extraña u onírica.

En su tercera acepción en el Diccionario de la Real Academia Española, surrealista significa “irracional y absurdo”, y surrealismo se define como el movimiento artístico y literario iniciado en Francia en 1924 con un manifiesto de André Breton, que intenta sobrepasar lo real impulsando lo irracional y onírico mediante la expresión automática del pensamiento o del subconsciente.

Resulta algo más que forzado, por tanto, si no es que un despropósito, ligar con el terrorismo o con Trump al movimiento por el que pasaron figuras como Louis Aragon, Paul Eluard, Marcel Duchamp, Tristan Tzara, Salvador Dalí, Luis Buñuel, Antonin Artaud, Max Ernst, Frida Khalo, Leonora Carrington, Man Ray, René Magritte y Giorgio de Chirico, entre muchos más.

www.twitter.com/acvilleda