Fusilerías

El pariente africano de Chewbacca

Chewbacca es un popular personaje de la saga Star Wars, un gigante peludo que emite rugidos apenas comprensibles para su compañero de andanzas, Han Solo, a quien le sirve en tareas mecánicas y de conducción de naves con las que ambos cultivan el oficio del contrabando en el universo creado por George Lucas.

Aunque el director le asignó la raza wookie y la pertenencia al país Kashyyyk, este Pie Grande espacial ha hallado a un pariente homínido, si bien lejano en el tiempo, más cercano a él que su entrañable camarada humano interpretado por Harrison Ford, según se desprende de una investigación divulgada por Nature, tras el hallazgo de varias huellas en una región de Tanzania.

Cuarenta años después del primer descubrimiento de huellas de tres individuos de la especie Australopithecus afarensis, a la que pertenece la popular Lucy (encontrada ella en Etiopía), datadas hace 3.6 millones de años, los investigadores han hallado nuevas impresiones correspondientes a un macho con una estatura imponente para su grupo, 1.65 metros, 48 kilos y talla de pie de 27 centímetros, lo que le ha valido ser bautizado como Chewie, en honor al personaje galáctico, si bien la pronunciación (chui) también se asocia a la palabra local para designar al leopardo.

A diferencia de los hallazgos de 1976 por Mary Leakey y Richard Hay, que ubican en el sitio a dos o tres ejemplares de los que solo se puede especular que asistían juntos a un abrevadero o simplemente caminaban en grupo, el nuevo descubrimiento cuenta una historia que ilustra de forma sólida una estructura social similar a la de los gorilas actuales, con un gran lomo plateado que domina una población de hembras, con menor talla que él, y las encabeza en los recorridos.

El tamaño de Chewie también rompe con teorías como la que sostiene que los cuerpos grandes, altos, evolucionaron a partir del crecimiento del cerebro en los últimos 2.5 millones de años, pues como se ha comentado, se trataba de un gigante comparado con sus compañeras, cuyas estaturas iban de los 1.1 a los 1.4 metros, lo que los expertos evalúan como una marca indiscutible de estructura social.

Marco Cherin, paleontólogo de la italiana Universidad de Perugia y coautor del estudio, describió que Chewie iba al frente de un grupo formado por dos hembras adultas y otras dos jóvenes o más pequeñas, todos en la misma dirección y a la misma velocidad, en un sitio que no debió ser el más atractivo para pasear, acaso inevitable para cazar, pues ahí se han hallado también huellas de felinos, hienas, elefantes, rinocerontes y jirafas pertenecientes al Plioceno.

La nueva evidencia ha desatado, por supuesto, diferencias entre los expertos. Neil Roach, paleoantropólogo de Harvard, sostiene que la relación entre la estructura social, el tamaño del cuerpo y el sexo no es concluyente, mientras que su colega Bruce Latimer, de Cleveland, considera que, en efecto, los resultados sobre la interacción social de esa especie deben ser tomados con pinzas, si bien resalta como “descubrimiento dramático” la evidencia de que los individuos del yacimiento de Laetoli tenían pies tan parecidos a los humanos, al grado de que sus huellas no llamarían la atención en ninguna playa de nuestros días.

Así que, acaso igual de peludo, el ancestro terrícola de Chewbacca conducía a su manada por la salvaje sabana africana, en la que las cenizas de una erupción volcánica combinadas con una lluvia torrencial convirtieron los pastizales en una alfombra de cemento mojado, donde quedó impreso su periplo un día de hace 3.6 millones de años. 

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