Fusilerías

Otro "round" para la CNTE

Por décadas, la Secretaría de Educación Pública solía estar bajo dos fuegos. De un flanco silbaban los tiros del sindicato, primero encabezado por Carlos Jonguitud Barrios, después por su creación, Elba Esther Gordillo. Del otro bando la artillería salía sobre todo de las calles, con los maestros agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Este grupo, a su vez, combatía al sindicato, sobre todo porque siempre lo acusó de la muerte de profesores disidentes, pero el asunto es que la SEP siempre se quedó en medio. Con la caída de la maestra en el inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto, la situación parecía ideal para deshacerse por fin de un nudo y Emilio Chuayffet, enemigo político de Gordillo, salía bien librado para operar y consumar la reforma educativa.

Sin embargo, apareció un nuevo actor que, según el equipo que hoy encabeza la SEP, despliega una batería de recursos con un solo fin: dinamitar la secretaría para tomar su control y aparecer como su salvador. Se refiere a Mexicanos Primero, organización que preside el empresario Claudio X. González.

Ya puesta en la cárcel Gordillo, el SNTE liderado por Juan Díaz se convirtió en un aliado incondicional de la SEP para echar a andar la reforma educativa, haciendo frente común contra la resistencia de la CNTE a los cambios, sobre todo los relacionados con la evaluación a los profesores y a la enseñanza del inglés.

Así que una vez más atrapado en dos fuegos, el de la CNTE y el de Mexicanos Primero, cada uno con sus correspondientes críticas y demandas, la SEP ha cedido ante la cercanía de las elecciones y, contraviniendo la reforma aprobada, la palabra del presidente Enrique Peña y las recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, suspende las evaluaciones a profesores de niveles básico y medio superior con el argumento de que “hay nuevos elementos a considerar”.

Hace poco más de una semana, Peña Nieto hizo un llamado a los gobiernos y congresos de los estados a consumar y poner en práctica la reforma, porque el riesgo era quedar rezagados. La OCDE, en tanto, propuso a México, en su informe de mayo 2015, reforzar las medidas de selección de profesores y las promociones, con base en evaluaciones, para que solo los mejores integren la plantilla magisterial. Los que no pasen, resume la organización, deben irse a la calle.

Esta decisión de la SEP, netamente político-electoral, contraviene así la reforma, que prevé en el artículo 52 de la Ley General del Servicio Docente las evaluaciones, y va a contracorriente del llamado presidencial. Ahora es el propio gobierno el que mete reversa y la CNTE se cuelga otra medalla con la sola advertencia de la víspera, en la que amagó con una marcha para tomar el Zócalo y un paro indefinido en 24 estados a partir del próximo lunes.

En las negociaciones rumbo a la reforma educativa, Elba Esther Gordillo resumió el forcejeo del sindicato que encabezaba en una palabra en torno a las evaluaciones: permanencia. Es decir, que quien no aprobara los exámenes quedaría fuera. Se matizó la redacción y al final nadie sería echado, con excepción de ella, que acabó en la cárcel, mientras que los maestros no aptos tendrían hasta tres oportunidades para cumplir con la norma. Ni la caída de la maestra ni la corrección del planteamiento original fueron suficientes para frenar a la CNTE.

Como el propio Chuayffet ha argumentado, él está impedido por ley a negociar con el magisterio disidente, pues solo puede hacerlo con el SNTE, así que mucha de la responsabilidad de esta decisión de suspender las evaluaciones recae en la Secretaría de Gobernación, cuyo titular está emplazado por los maestros paristas para dialogar el próximo lunes.

Después de la marcha, por supuesto.

 

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