Fusilerías

La importancia de llamarse Isis

En El hombre rebelde (1951), Albert Camus retoma una cita de Písarev, teórico del nihilismo ruso, quien hace constar que los mayores fanáticos son los niños y los jóvenes. "Esto es cierto también respecto a las naciones", apunta el escritor francés, y el mundo atónito no puede sino pensar en ese nuevo "Estado", el Islámico, que sin un territorio propio, pero instalado en varios países, ha puesto a Occidente en alerta máxima con dos armas más poderosas que las de fuego, también en su poder: la inoculación de una idea y la propagación del miedo.

ISIS es su nombre en inglés, siglas de Islamic State of Iraq and Syria, y Daesh en árabe. Isis, nombre de una divinidad egipcia del que se apropiaron tanto Cleopatra III como Cleopatra VII (la reina ptolemaica más célebre), es también desde hace 26 años el de un gigante farmacéutico californiano que hoy, en opinión de expertos en mercadotecnia, no tiene opción y debe cambiar ya su marca, después de que el lunes tuvo una caída de 4 por ciento en bolsa como resultado del atentado del viernes pasado en París.

Otro caso fue el de una librería en los suburbios de Denver, Isis Bookstore, saqueada la tarde del domingo. ¿Quién se iba a imaginar en 1980, cuando se fundó la tienda, que esas cuatro letras de un nombre propio, el de la diosa madre egipcia, se convertirían en las siglas de una organización terrorista que mató la semana pasada a 132 personas en la capital francesa?

Estas reacciones de los inversionistas de la farmacéutica y de los vándalos de Colorado tienen su origen en el miedo desatado por el terrorismo yihadista. También la cancelación de un partido de futbol en Hannover y de conciertos de rock en París. Hoy nadie se siente seguro cuando las propias autoridades, como es el caso del primer ministro francés, Manuel Valls, llaman a estar atentos ante la eventualidad de un ataque bacteriológico y declaran inexistente el "riesgo cero".

Los jefes yihadistas ya inocularon la idea del odio y el terror en una joven generación de nacionalidad variada, muchos de ellos con pasaporte occidental, y generaron el temor global. El desastre en curso no solo contra los civiles europeos, sino contra las propias bases de ISIS, da la razón a Camus: "El resentimiento es siempre resentimiento contra sí mismo".

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