Fusilerías

La "guerra fría" 2.0: el regreso de los bárbaros

Madrid. Solo un día necesitó Vladímir Putin para pasar de su propuesta sobre la necesidad de conformar una coalición internacional contra el Estado Islámico, como la que acabó con Hitler, a la acción, con bombardeos en dos ciudades sirias, salvo que los objetivos no fueron los yihadistas, sino los rebeldes alzados contra el régimen de Bashar Al Asad, amigo, por cierto, del jefe del Kremlin.

Esta retorcida trama no está exenta de la participación de Estados Unidos, que por un lado anuncia reunión de emergencia con Moscú, pero no para intentar resolver el drama de los refugiados sirios y afganos, víctimas de las convulsiones internas y los ataques del exterior, sino para ponerse de acuerdo y evitar un incidente entre sus fuerzas aéreas. Por otra parte, lanza una tímida censura al tácito respaldo de Putin a Asad.

Con Francia y su fusil en lo alto y la OTAN jugando con Washington, este tablero puede resumirse como una versión actualizada de la guerra fría en la que Putin ha hecho la primera movida arriesgada, pues cuando, para decirlo en términos del filósofo Edgar Morin, lo urgente es un cese del fuego, el ruso decidió atizar la fogata que ha cobrado en cuatro años la vida de 260 mil personas y dejado 4 millones de refugiados.

Solo entre agosto de 2014 al mismo mes de este año, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos calcula que 80 por ciento de los asesinados ha sido a cuenta de las fuerzas de Asad y solo el 20 restante, responsabilidad de Daesh, acrónimo árabe que identifica al Estado Islámico. Esta ONG con base en Londres, además, acusa a Francia de no solo aniquilar a 30 yihadistas, sino también a 12 menores de 18 años enrolados como soldados.

En medio del asedio por todos los frentes, los refugiados se multiplican y la ONU considera que el próximo año serán al menos 700 mil los que se dirijan a Europa. Porque nada parece frenar a Putin, quien ayer ordenó el despliegue de 50 aviones y lanzó un segundo ataque en menos de 48 horas, con el argumento de que hay que destruir rápido a los terroristas en Siria, antes de padecerlos en casa. Y aquí la concepción de terrorista es importante, porque Obama lo ve en los rostros del Estado Islámico y Al Qaeda, mientras que el ruso llama así a todo opositor de su amigo Bashar.

Morin lo resume como "el regreso de los bárbaros".

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