Fusilerías

La “convivencia” del dinosaurio y el hombre

De por lo menos cuatro distintas fuentes, por llamarlas de alguna manera, un pequeño de los años 70 y 80 podía llegar a la conclusión de que los seres humanos convivieron con los dinosaurios: la serie animada Los Picapiedra en televisión, la historieta impresa Turok, la película King Kong y alguna adaptación a El mundo perdido, del gran Edgar Rice Burroughs, también creador de Tarzán.

Para el menor aficionado a los reptiles gigantes la historieta resultaba un manual detallado de los nombres de las diferentes especies, pues contaba las andanzas de un par de apaches, Turok y Andar, cuyo reto era sobrevivir en un escenario de desiertos y escarpadas tipo Arizona en medio de una fauna que los textos de relevo y anclaje, además de los globos de diálogo, identificaban página a página con una exactitud de paleontólogo: triceratops, estegosaurio, diplodocus…

En la película en blanco y negro del gorila gigante, usted recordará, el simio se enfrenta a un tiranosaurio, y como en las versiones actuales, acaba creando un caos entre multitudes humanas en las calles de Manhattan. El escenario es prehistórico, en cambio, en Los Picapiedra, una divertida familia de homo sapiens que tiene un referente antiguo para cada accesorio de la vida moderna, así como para los animales, por lo que sus mascotas no pueden ser otra cosa que dinosaurios. En El mundo perdido, una expedición de cazadores del siglo XX termina en un hábitat de otro tiempo y debe desafiar a carnosaurios y demás depredadores antediluvianos.

Estos entusiastas niños, atraídos por la espectacularidad de las especies jurásicas y cretácicas, tenían empero una fuente ajena a la ficción. Claro, los que entonces tuvieron la suerte de ir a la escuela. Porque desde el nivel básico de educación, la primaria, un menor mexicano sabe (o debería saber) que los dinosaurios pertenecen a tres eras geológicas y que el último ejemplar de ellos se extinguió hace 65 millones de años, con el fin del Cretácico. Eso consta en los libros de texto gratuitos. Después se refuerza en las clases de ciencias naturales de la secundaria.

Así que un adulto que cubrió ambos espacios de instrucción básica no debería tener dudas al respecto, aunque se haya maravillado años después con la trilogía fílmica Jurassic Park, de Steven Spielberg, basada en la gran novela de Michael Crichton, a partir de 1993, y con una cuarta entrega en puerta, a exhibirse en junio próximo, o aunque haya degustado con hambre depredadora las hamburguesas de la tienda de comida rápida Burger Boy, que lanzó una campaña con productos a consumir cuyos nombres estaban basados en aquellos reptiles, como la brontodoble o la dinotriple.

Sin embargo, hay universitarios que hoy en día creen que los hombres convivieron con los dinosaurios. Tienen una laguna de 65 millones de años, pese a su nivel educativo. No sorprende esa falta en las personas sin instrucción, aun si también sean consumidores de películas o programas televisivos que dentro de la ficción dejan clara la imposibilidad de tal encuentro. Pero más sorpresivo resulta conocer una encuesta que divulgaron medios de España estos días sobre analfabetismo científico, según la cual 30 por ciento de la población considera que el hombre y el reptil prehistórico se cruzaron en el camino en algún momento de la historia. Es decir, casi uno de cada tres ciudadanos de aquel país da por hecho que Turok y Andar sí lidiaron con los reptiles gigantes y que la familia Picapiedra es una caricaturización con referentes científicos sólidos. Peor aún: uno de cada cuatro cree que el Sol gira alrededor de la Tierra.

Aterroriza pensar, amigo lector, qué resultados arrojaría una consulta similar en México. Pero el ejercicio resultaría aleccionador.

 

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