Fusilerías

Ciudades 'santuario': el espejismo

Como todo sismo, la victoria de Donald Trump en Estados Unidos generó fracturas que, conocidos el nivel del personaje y el país que gobernará, devinieron abismos para no pocos países y actores políticos y sociales que tienen el reto de tomar una posición firme por el controvertido plan de acción del magnate. Una de las primeras manifestaciones dentro de aquel país fue el frente común de varios alcaldes de grandes ciudades para declararlas "santuario" de migrantes, es decir, que desacatarán toda orden encaminada a la detención de personas con estancia irregular, los sin papeles.

Como respuesta política es admirable y honra a sus promotores. Habla también de una estrategia de oposición desde el primer momento, pues no es raro que estos gobernantes pertenezcan al Partido Demócrata y se fortalece el frente por tratarse de las principales ciudades estadunidenses: Los Ángeles, San Francisco, Nueva York, Filadelfia, Washington DC, Denver, Detroit y otras.

Respuesta política, sin embargo, que tiene sus variables. Si como estrategia es puntual y genera simpatía en este debate de defensa de los derechos humanos y rechazo a la discriminación, de apertura de fronteras antes que nacionalismos y racismo, también es cierto que hay mecanismos desde el gobierno federal para hacer cumplir los eventuales nuevos lineamientos de la Casa Blanca, como el suministro de partidas presupuestales para las policías estatales, que pueden cerrarse si persiste la negativa de los alcaldes.

El otro asunto es que conforme avance la definición de los planes de Trump en este periodo transitorio hasta el 20 de enero, cuando tome posesión, parece inevitable que las decisiones del frente común vayan tomando distintos senderos. No solo porque la nueva autoridad tiene la llave del dinero, sino porque la probable llegada masiva de migrantes sin papeles a esas ciudades haría insostenible el plan. La ecuación más personas sin trabajo y menos recursos para seguridad haría inviable la categoría de "santuario" en poco tiempo por simple cuestión de números.

Ya pasó en 2016 en Europa, donde multitudes daban la bienvenida a los refugiados sirios, incluidos sus gobiernos, pero el disparo de la inseguridad más el desempleo propio acentuado con la ola de inmigrantes obligó a reforzar las fronteras, con lo que las buenas intenciones solo quedaron en espejismo.

www.twitter.com/acvilleda