Fusilerías

El álbum morado

Si usted es asiduo espectador del basquetbol entenderá la analogía, aunque esta vez el tema sea el rock. El de verdad. El que comenzó con data en la era de los grandes monstruos. Esta agrupación de la que le escribo ha tenido siempre una peculiaridad: todas sus alineaciones, sus muchas alineaciones y ensayos de colaboración conjunta, su genealogía, pues, la exhibe como un auténtico dream team.

A finales del año pasado, el cantante Joe Lynn Turner reveló que había hablado con el guitarrista Ritchie Blackmore con la esperanza de convencerlo de volver a sus orígenes, el rock duro que fundó en el ocaso de los años 60 con Deep Purple. Ambos tocaron juntos primero en Rainbow y después, a principios de los 90, con el Púrpura Profundo.

De los resultados de esa plática nada se ha sabido, porque Turner lo dejó en suspenso, pero esta semana otro vocalista que pasó por el Purple, David Coverdale, ha anunciado tres cosas: que conversó con Blackmore sobre la posibilidad de trabajar juntos de nuevo, aunque las exigencias del equipo del guitarrista eran incumplibles; que con su banda actual, Whitesnake, grabó un tributo al Deep a lanzarse en mayo El álbum morado y que la gira de promoción por Estados Unidos comienza ese mes.

Todo esto, hay que aclarar, nada tiene que ver con el propio Deep Purple vigente. Son sus diferentes integrantes en alguna época, un colectivo all star ahora disperso, quienes han asumido en diferentes entrevistas que ya no están en edad de rencores y de una u otra forma buscan acercamientos. Mire usted, aficionado al rock, ciertos nombres de quienes ahora forman el grupo y los que por ahí pasaron y diga si no.

Ian Gillan, Ritchie Blackmore, Roger Glover, Ian Paice, Jon Lord, David Coverdale, Glenn Hughes, Tommy Bolin, Joe Lynn Turner y Joe Satriani. En algún momento, además, se les unió Ronnie James Dio, la voz más poderosa del rock, etapa en la que la banda pasó por México con el relanzamiento de su álbum con orquesta. Delirante.

Esta genealogía del Purple tiene así aristas que tocan a otras grandes agrupaciones, por los constantes roces entre tantas figuras de ese nivel. Blackmore fundó Rainbow y ahí tuvo como voces a Dio y a Turner; Dio, a su vez, formó su grupo y se lanzó con Yngwie Malmsteen un cover de alarido a “Dream On”, de Aerosmith;  Coverdale creó Whitesnake, pero se dio tiempo para grabar un álbum con el prodigioso Jimmy Page, ex Led Zeppelin; Satriani es un solista exitoso que en un momento tocó en el G3, sublime trío de guitarras que, a su vez, ha rotado integrantes de la talla de Steve Vai, John Petrucci, Robert Fripp y Steve Morse; Gillan pasó por Black Sabbath. Un gran dream team del rock con equipo titular y suplentes de infinita calidad y poder extremo.

Así que, amable lector, si usted es uno de esos nostálgicos amantes del rock duro primigenio, el que dio pie al heavy metal, pues vaya ahorrando para viajar al sur de Estados Unidos, porque la gira de Whitesnake en homenaje a Deep Purple no considera por ahora México, y prepárese para rocanrolear al ritmo de “Burn” y “Stormbringer”. Si le es imposible, el álbum estará a la venta a mediados de año.

 

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