Fusilerías

El ocaso de los héroes de la guitarra

Antenoche acabó el letargo renacentista de más de 20 años de un guitarrista de excepción. Ritchie Blackmore volvió a los escenarios con su instrumento eléctrico, reunió a sólidos músicos y un relativamente desconocido cantante chileno, Ronnie Romero, para resucitar la banda Rainbow y comenzar una gira de tres fechas en la que retoma los orígenes: el hard rock y el metal.

Nostalgia, inicios de artritis, malestares en la espalda y 70 años cumplidos motivaron al maestro de la lira a revivir hazañas con una selección de rolas de sus años mozos con Rainbow y Deep Purple. Haciendo honor a la tradición, comenzó con "Highway Star" y el morbo fue satisfecho: el legendario solo de guitarra que venera todo ejecutante del instrumento, que se precie de serlo, agitó al respetable con una versión de alto voltaje que hizo justicia a la original del álbum Machine Head de 1972.

Romero, hallazgo de Blackmore, cumplió con la expectativa de ser una voz tipo Ronnie James Dio (que no es cualquier cosa, la garganta más poderosa del metal), aunque su padrino exageró sin duda cuando también le veía dotes marca Freddie Mercury, a juzgar por los videos que el público del festival Monsters of Rock, en Loreley, Alemania, subió la noche del jueves a las redes sociales.

Con un set list de 13 piezas míticas del rock, cerrando con la clásica "Smoke on the Water" y una introducción más bien acústica, el maestro está de vuelta, con las uñas bien recortadas como lo exige el instrumento eléctrico. Anoche dio otro concierto en Alemania y la próxima semana uno más en Birmingham, Inglaterra. Si hay conexión con el público, dijo antes del primer recital, habrá más fechas, pues ya tiene ofertas de Suecia y Finlandia.

Para decirlo con una de sus rolas, Long Live Rock 'N' Roll!

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Jimmy Page, otro setentón, fue parte de eso que llamaron The Holy Trinity, la Santísima Trinidad, una terna de muchachos que crecieron en la misma zona británica en los años 50, pero solo se conocieron en su primera adultez, pues fueron, uno a la vez, la guitarra principal de la mítica banda The Yardbirds en los años 60: los otros dos fueron Jeff Beck y Eric Clapton.

Entre el miércoles y el jueves, el músico fundador de Led Zeppelin testificó en una corte de California acusado de plagiar el arranque de su obra maestra, "Stairway to Heaven", acordes defendidos como propios por una oscura agrupación de los años 70, Spirit, en su canción "Taurus". Respondió que acaso algo parecido se haya grabado en su mente, como en la de todo músico, pero que la rola le era completamente desconocida hasta hace poco, cuando empezó a crecer el asunto en internet.

Expertos han dicho que la combinación de notas es común ya no digamos en esta época, sino desde hace siglos. Un especialista en la materia, TJR, uno de los más consultados en el caso por los medios estadunidenses, subió un didáctico video en el que ejecuta las notas del Zeppelin y de Spirit, y después de una detallada explicación técnica, resume: "Similar, pero diferente".

Por lo pronto, Robert Plant (cantante, eventual testigo en el caso, de quien por cierto pueden hallar su disco solista en vivo en la Ciudad de México en iTunes), Jimmy Page, John Paul Jones y la legión de seguidores del Zeppelin de plomo aguardan, como en la clásica pieza de la banda, dazed and confused.

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Eric Clapton (71 años), conocido entre su amplia membresía de siervos como Mano Lenta y Dios, es un sobreviviente de una época que vio nacer a los grandes monstruos del rock, finales de los años 60, y de los excesos que en aquellos días iban en una carretera paralela. Este maestro de la guitarra se metió de todo, le bajó la novia a George Harrison (Layla, you've got me on my knees, Layla) y luego perdió otra, la cantante y modelo italiana Carla Bruni, cuando la llevó, a quién se le ocurre, a una fiesta en la casa de Mick Jagger.

También perdió a un hijo en un accidente, dolor del que se desprendió su pieza "Tears in Heaven", contenida en el emblemático álbum Unplugged, pero sobrevivió a la adversidad, se desintoxicó y dejando atrás su historia como guitarra principal de Yardbirds, Cream, Blind Faith y Derek and the Dominos, volvió a la cuna, como le gusta decir, para lanzar una serie de producciones de blues.

Cuando tocó en el Foro Sol, principios de siglo, se decía que era su última gira, pero mantuvo el paso hasta hace unos días, cuando anunció que debe aceptar el hecho de que ya no puede tocar, debido a una neuropatía periférica que afecta su espalda y sus piernas, blancos de descargas eléctricas desde hace dos años.

Tres héroes de la guitarra lidiando con sus siete décadas a cuestas.

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