Fusilerías

Revivir especies: el debate

En un capítulo de la serie televisiva La femme Nikita, basada en la célebre película de Luc Besson, el amo de un centro de espionaje, inteligencia y asesinato selectivo, con nombre clave Operaciones, refuta a su segunda de a bordo cuando ella osa cuestionarle que juegue a ser Dios. “¿Dios yo? De las especies creadas por él hoy ha desaparecido 97 por cierto. Es decir, su productividad es de tres por ciento. Yo nunca fallo. Se acabó esta plática”.

El fusilero recuerda este episodio cuando se reactiva, de vez en vez, el debate sobre revivir especies extintas. Como el lector sabe, hay una lista de animales pertenecientes a la Era del Hielo, también conocidos como megabestias, que son candidatos de tiempo atrás para ser traídos de vuelta a la vida. El mamut lanudo en primer lugar, el tigre dientes de sable detrás, otro felino de Tasmania desaparecido en el siglo XX, algún ave peregrina también.

Sobre el mamut, del que se ha hallado al menos un ejemplar intacto en Siberia, conservado por unos doce mil años en el hielo de la zona, se generan expectativas desde el campo científico que apuntan a que antes de 2020 el mundo atestiguará el primer bebé de esa especie.

Un grupo promotor de la resurrección de especies alega que, una vez logrado el procedimiento para el mamut, debería continuarse con el tigre dientes de sable, también llamado Smilodon, para que el depredador dé equilibrio a la eventual expansión del primero. Argumento simplista, dicen los detractores, pues se ignora si en realidad el felino tenía como primera presa al gigante lanudo, acaso más interesado en mamíferos de menor talla también desaparecidos.

Ya los expertos en estas fieras con quijadas de cimitarra han debatido el asunto, pero desde otro punto de vista. Un bando asegura que a partir del análisis de los cráneos de las distintas variantes de estos felinos, a cada extinción viene una especie de mayor talla, hecho irrefutable pero solo hasta que, en la actualidad, el proceso se detuvo y tomó el sentido contrario. Hoy ningún león, ningún tigre, ningún jaguar, por citar a los tres más grandes, alcanza la talla de Smilodon. Este panel, sin embargo, asegura que vendrá un cazador mayor.

El otro grupo de especialistas sostiene, a su vez, que la evolución ya dio lugar a ese gran felino esperado, pero no en relación con la talla, sino diversificado en una serie de especies que se reparten sus características 2.0: el tamaño del tigre, la cacería grupal del león, la velocidad del guepardo, la agilidad para trepar del jaguar, la elegancia de la pantera.

La discusión deriva también, de forma inevitable, en el tema de la conservación, del que sobran asociaciones, pues argumentan que antes de pensar en la vuelta a la vida de especies idas hay que salvar las que están en peligro de extinción, como el propio tigre de Bengala. Exponen además el lío de dónde reintegrar una manada de dientes de sable, si fuera el caso, cuando hoy su antiguo hábitat, el sur de Estados Unidos y Sudamérica, está ocupado por un nuevo mundo en todos sentidos.

En la primera entrega de Jurassic Park se alude al debate, ético y moral, de devolver la vida a los dinosaurios, a partir de la gran novela de Michael Crichton, choque de ideas que deriva en privilegiar el avance de la ciencia ligado al beneficio económico de un empresario soñador, cuya visión ecologista dista de la de sus inversionistas, que solo piensan en el lucro, con un desenlace que da la razón a los opositores al proyecto por el desastre del encuentro entre el ser humano con bestias desaparecidas hace 65 millones de años.

El debate, como queda claro, va más allá de la expresión “jugar a Dios o no”, como gusta una mayoría resumirlo, aun si el dato aportado por el personaje de La femme Nikita tiene algún asidero científico. En medio de la revivida discusión sobre el mamut y el próximo estreno de Jurassic World, cuarta de la saga, valga recuperar estos apuntes ya garigoleados en otras entregas de Fusilerías y reforzados con las posiciones del simposio TEDX DeExtinctions, patrocinado por National Geographic.

 

www.twitter.com/acvilleda