Fusilerías

Mancera y los políticos que se creen únicos

Cam Newton es el mariscal de campo de Panteras de Carolina, equipo que enfrentará a Broncos de Denver en el Supertazón del 7 de febrero. Cam es negro y llegó a la NFL en una época en que ya es común ver a un mariscal de esa raza ganar en el Superdomingo, lo que ocurrió por vez primera en la mitad de los años 80, cuando Doug Williams condujo a Pieles Rojas al título del futbol americano estadunidense.

Newton, buen corredor y buen pasador, condiciones que pocos reúnen en su posición, pregona que la gente lo critica porque no había visto antes nada igual. Miente o se equivoca. Desde la década pasada ya Michael Vick, con Atlanta, deslumbraba al aficionado y su jersey era el más vendido. Hoy Russell Wilson, de Seattle, es otro moreno con un anillo de Supertazón que es buen pasador y buen corredor. Pero es natural que cuando un personaje esté en la cima se crea único, como pasa con el líder de las Panteras.

Sucede igual con los políticos presidenciables. Se embadurnan de elogios, dicen ser casi, casi el elegido tipo Neo en Matrix y descalifican a quienes pueden ser sus adversarios en 2018. Pero sus cualidades, sus credenciales, no son tan distintas a las que reúnen otros muchos de su giro. Y desde hace tiempo.

Uno de ellos es Miguel Ángel Mancera. Con una bandera de izquierda, asume actitudes de viejo político priista. Cuando había ganado el gobierno de la ciudad, condicionaba entrevistas a no hablar de Andrés Manuel López Obrador, con quien entonces hasta beisbol jugaba, y hoy que el tabasqueño ha enderezado una campaña en su contra por conducto de Morena, pública y sin tregua, el jefe de Gobierno le responde con bravatas sin atreverse a mencionarlo por su nombre, con llamados a "no sucumbir a caudillismos" y aclaración de por medio: que no se refiere a nadie en particular.

Ya encarrerado en su cargo actual, armó una ofensiva contra su ex jefe Marcelo Ebrard, cuyos frutos son nada despreciables: lo sacó de la jugada para ser presidente del PRD y después diputado federal, con el escándalo del desastre de la Línea 12 del Metro y con la discusión sobre derechos y permisos de una casa en la colonia Roma. Siempre alzando las manos y alegando inocencia.

Mancera es un político en sus 50, que se cree diferente, con mañas y modos de priista de la vieja guardia.

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