Fusilerías

"Made in Japan", edición de lujo

Slash, el antiguo guitarrista de Guns N’ Roses, cuenta que allá por sus 15 años asistió a una fiesta en casa de su camarada Phillip Davison, donde, como debe ser, abundaban el rock y el Jack Daniel’s. Al día siguiente, cuando despertó, pagaba el precio por los estragos que suele dejar al abuso del jaibol, pero en su cabeza rondaba algo más. La guitarra de Ritchie Blackmore y la voz de Ian Gillan en las siete rolas del álbum Made in Japan (1972), que “puso a Deep Purple en el pináculo de su indulgente gloria”.

Jon Lord, el fallecido tecladista del Purple, hizo notar alguna vez que si bien en los años 70 la noción del álbum doble era un principio icónico en el mundo del hard rock, el Made in Japan es la cúspide en la materia y definió a la banda más que ninguna otra cosa que haya hecho antes o después. Bruce Dickinson, bajista de Iron Maiden, no tiene duda de que se trata del máximo álbum en vivo jamás grabado.

Estos comentarios, muchas fotos, un cuaderno a color en papel cuché, cuatro cedés y un dvd contiene la edición limitada de lujo del mítico concierto, que incluye por vez primera no solo la versión remasterizada del original, sino la gira completa: 15 y 16 de agosto en Osaka, 17 en Tokio, más los encores de las tres noches y la réplica japonesa del vinil de 45 revoluciones de “Smoke on the Water”, además de un documental en video de 60 minutos.

El set list, las canciones de cada presentación, son las mismas para las tres veladas, pero como apunta Lars Ulrich, de Metallica, la versión de cada rola es única en las distintas sesiones, con solos diferentes de la guitarra de Blackmore, variantes en las letras de Gillan e improvisación de Ian Paice en la batería. “Es grandioso porque nunca sabes qué sigue”, opina.

Como el devoto del Purple sabe, las rolas del álbum son “Highway Star”, “Smoke on the Water”, “Child in Time”, “The Mule”, “Strange Kind of Woman”, “Lazy” y “Space Truckin”, piezas contenidas en los tres discos previos de la banda. Cuando Phil Collen, jefe de Def Leppard, escuchó por vez primera el concierto, fue a comprar una guitarra, formó su primera agrupación y, en sus palabras, “cambió todo”, le alteró la vida.

Lita Ford dice que la alineación Mark II (Blackmore, Gillan, Glover, Lord y Paice) es el más increíble equipo de brillantes músicos puestos de cara al rock mientras que Rick Nielsen, de Cheap Trick, ve a cinco sorprendentes y veloces demonios británicos. Hay que ponderar que la aclamación general por esta producción fundacional crece si se considera que Deep Purple es la banda con más discos en vivo. Y quizá “Humo en el agua” sea la pieza con más versiones grabadas por el propio grupo.

El fusilero recuerda con nostalgia que conoció ese disco a los 17 años, se trató de un regalo, y, por cierto, ya estaba usado. De hecho, el vinil de 33 revoluciones tenía una cuarteadura que, cosa rara, no le impedía su reproducción natural. Y acaso el mayor impacto fue el cierre precisamente de “Smoke...”, en el que Blackmore en la guitarra y Lord en los teclados se baten en un duelo de solos frente a un aparente silencioso auditorio, que rompe en ovación cuando Paice se integra y pone fin a esa pieza mítica del rock.

Esta semana, a 30 años de aquel peculiar obsequio, he recibido de una querida amiga esta edición limitada de superlujo producida por Warner Music y anunciada con preventa y gran despliegue por el grupo en su página de Facebook. Si usted, amable lector, no conoce al Purple o jamás ha ido a un concierto de rock, ahora tiene la oportunidad de escuchar la mayor exhibición, datada en una noche de 1972 en la arena Budokan, “en la que los japoneses supieron de qué se trataba el hard rock”, como resumió el periodista Masa Itoh, quien recuerda que acabó sin playera en aquella frenética sesión.

 

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