Fusilerías

Filey 2016: escritores y políticos

La combinación literatura-política suele convidar suculentas obras porque es una tradición, porque los políticos son grandes personajes para la historia, en el ámbito del ensayo, y para la ficción, desde los poemas homéricos hasta la novela latinoamericana del siglo XX.

Los grandes autores seducen a cierta clase de políticos, como aquellos que, muchas veces sin haberlos leído, consienten al escritor con embajadas, becas, viajes. Hay que recordar a Luis Echeverría Álvarez, que llenaba el avión presidencial con artistas que asistían gustosos a sus giras, para luego saturar de elogios las políticas públicas.

Pero hay autores que si se han servido de los políticos, es para señalarles no solo en sus obras, sino en actos públicos, sus omisiones y excesos. Ejercen el oficio de la crítica, pues, en esa vena de la literatura mexicana que hace del escritor un columnista preocupado por los asuntos de la nación, más allá de las letras.

Juan Villoro, un exponente de esta rica tradición, fue premiado el sábado pasado en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey) y compartió el presídium, entre otros, con el gobernador Rolando Zapata. El autor destacó el valor político de la literatura, "eficaz ventanilla de quejas", y lanzó un par de dardos al presidente Enrique Peña y al ex procurador Jesús Murillo Karam.

Zapata no perdió la sonrisa en ningún momento. Al término del acto, Villoro Rock Star fue vitoreado y perseguido por una cauda de lectores en busca del autógrafo y la instantánea, como a lo largo de los días que estuvo en esta feria dirigida por el empresario Rafael Morcillo. Bajaron juntos y mientras una multitud cercaba al premiado, el góber repartía uno que otro saludo seguido solo por la escolta personal.

Como la entidad invitada es el Estado de México, había representantes de peso completo, como el ex gobernador Ignacio Pichardo Pagaza, quien veía a unos metros cómo la multitud colmaba de saludos y parabienes a Villoro, entre autógrafos y selfies, mientras Zapata y comitiva se paseaban alrededor de la multitud sin aparente destino. Con la sonrisa en su punto.

Qué bueno, por lo demás, que los gobernantes se tomen su tiempo para asistir a estos encuentros. Y que escuchen de voces como la de Villoro eso que tanto les incomoda. Así la postal de la inauguración de la Filey.

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