Fusilerías

El 11-S de Francia

La señal es inequívoca, más allá del oprobio que implica el terror por el terror. La serie de ataques perpetrados anoche en París, con un saldo preliminar de 149 muertos, no solo fue coordinada para ser simultánea. Precisamente ayer comenzó la operación de seguridad hacia la 21 Conferencia de las Partes (COP21), cumbre ambiental con auspicio de Naciones Unidas que debe reunir a delegaciones de 195 Estados más la Unión Europea del 30 de noviembre al 11 de diciembre. En Francia.

Son dos los retos que tenía en puerta el gobierno de François Hollande: garantizar la seguridad de esas delegaciones y mantener el orden durante la conferencia sobre el cambio climático, pues se sabía de los planes de grupos opositores al foro, sobre todo los detractores de las potencias, a las que señalan como responsables del calentamiento global. Para ambos casos, Francia restableció los controles fronterizos, después de la crisis de refugiados por la guerra en Siria. Todo fue inútil.

Una sacudida más próxima al presidente Hollande, imposible. Estaba en el Estadio de Francia viendo el partido de los bleus contra Alemania cuando la explosión de un suicida, de los varios ataques simultáneos, obligó a que el mandatario fuera sacado del sitio, mientras los desconcertados jugadores continuaron el duelo que acabó 2-0 a favor de los anfitriones. Al final, cuando el público se enteró de los atentados, salió entonando La Marsellesa.

Las autoridades francesas temían un ataque así no solo a partir del lanzado contra el semanario Charlie Hebdo, en enero pasado, con saldo de 12 muertos y 11 heridos. Por eso se habían preparado, aunque en escenario como el de anoche, poco se puede prever. Más cuando uno o varios hombres están dispuestos a dar su vida, como en el 11-S en Estados Unidos.

El diario Le Point recuerda que en diciembre de 2009, luego de los múltiples atentados con toma de rehenes en Bombay (India, noviembre de 2008) que terminaron con 166 víctimas mortales y 60 lesionados, Francia aplicó un simulacro que le permitiera responder a una situación parecida: doble bomba en la estación Montparnasse, explosión en el Hotel del Palacio y en el estadio velódromo de Marsella, con sitio a civiles en el Hotel Crillon de París, en el aeropuerto de Bourget, en la Torre de la Defensa y en un banco de Lyon. Por supuesto, no hay unidad de seguridad que pueda afrontar sola esa amenaza.

Para un escenario tal, no distante de los hechos de ayer, Francia dispone de varios cuerpos de reacción: el Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional, unidades de la Policía Nacional, el grupo de élite antiterrorista (RAID), la Brigada de Investigación e Intervención de París (BRI), todos con facultades para actuar en territorio francés. Las fuerzas dependientes del Comando de Operaciones Especiales no están consideradas para proceder dentro del país.

Hasta anoche parecía que el terror se acentuó en un salón de espectáculos, el Bataclan, donde los agresores, armados y con cinturones explosivos, tomaron como rehenes a los asistentes. El balance preliminar ponía la cifra de muertos en más de 100 solo en ese sitio, después de la entrada de los cuerpos especiales de rescate para esos casos. Un desastre que recuerda las operaciones rusas para liberar un teatro de Moscú en 2002, con resultado de 129 rehenes muertos y 39 terroristas abatidos, y una escuela en Osetia del Norte en 2004: 350 civiles eliminados.

Estamos, pues, ante el 11-S de Francia. Y con ello se tambalean la cumbre ambiental y, sabremos pronto, acaso también la del Grupo de los 20.

www.twitter.com/acvilleda