Fusilerías

La FIL 2014: el preámbulo

Con sorpresas comenzó el viaje del fusilero rumbo a la Feria Internacional del Libro más importante en lengua española, la de Guadalajara. Primero la feliz coincidencia en el avión con Héctor Aguilar Camín y Ángeles Mastretta, él relajado y confesando que aunque presentará un libro, va de “vago” a la FIL, ella siempre sonriente, amable, halagada porque una pasajera ha leído Mujeres de ojos grandes cinco veces.

La segunda sorpresa fue que, en voz del piloto, el avión debió retrasar 10 minutos el aterrizaje “porque una avioneta se atravesó en la pista”, lo que arrancó no pocas expresiones de azoro entre los viajeros del vuelo 2224 de Interjet en la ruta de la Ciudad de México a la capital jalisciense. Cuando la aeronave hubo tocado piso, Mastretta no contuvo un aplauso y un “sí se pudo” con el buen humor que la caracteriza.

Apenas en territorio de Tlajomulco, donde se asienta el aeropuerto, en espera de un taxi, el fusilero recibió vía Twitter una invitación de la televisión chilena para hacer un enlace. “Con gusto, ¿cuál es el tema?”, fue la respuesta al colega Carlos Franco, suponiendo que se trataría de algún comentario sobre el asunto del chileno detenido por los sucesos violentos paralelos a la marcha por las víctimas de Ayotzinapa. Pero no. El tema era Chespirito.

El autor de estas líneas no puede negar su filia por el difunto. Filia que, trasladada a las audiencias de América Latina, se convierte en fervor, tributo y aclamación. Por eso el interés de los periodistas chilenos, con quienes el fusilero convivió apenas en octubre pasado en el foro de la Sociedad Interamericana de Prensa, en Santiago. Pese a ese conocimiento del personaje, a quien también hay que recordar como el principal contribuyente a la Sociedad General de Escritores de México, había una mejor opción para vestir ese enlace: Susana Moscatel.

La Güera, siempre dispuesta a colaborar y dar lo mejor, aceptó de inmediato y se enlazó con el canal chileno. Ella, que tenía una relación cercanísima con el actor, libretista y director, es además la experta en el mundo del espectáculo, así que la colaboración salió redonda. En un mundo alterno, en tanto, el fusilero seguía en un taxi rumbo a la zona de la Plaza del Sol, para hospedarse y darse un manjar de bienvenida en el popular restaurante Hacienda Canelos.

Hoy se inaugura, pues, la FIL más grande de habla hispana. Habrá homenajes a autores de Argentina, país invitado, como Juan Gelman, desaparecido este año funesto para las letras. El 14 de enero la novelista Susana Iglesias y el fusilero charlaban sobre las colaboraciones de ella en MILENIO cuando él recibió una llamada de la sección Fronteras con la mala nueva. Ambos se quedaron absortos.

Gelman era colaborador semanal del diario. Cada sábado publicaba sus textos con análisis del ámbito internacional y su celo y disciplina eran tales, que cuando alguna vez, a fin de año, quiso escribir algo sobre lo otro suyo, la poesía, lo que le valió el Premio Cervantes en 2007, llamó al coeditor de la sección para pedirle autorización. El hombre era de una pieza.

Sin embargo, el primer festejado es un italiano, Claudio Magris, a quien se entregará el Premio FIL 2014 y quien, a propósito de esa doble actividad de Gelman, ha dicho: “El periódico sigue siendo una gran palestra para un escritor, le enseña a percibir con humildad el mundo, a oponerle resistencia a sus tentáculos, a dialogar con los otros; lo obliga a descubrir vicios y virtudes que no sabía que llevaba en sí mismo”.

Y dice también, en un artículo publicado el 15 de diciembre de 1995 en Il Corriere della Sera: “Para bien y para mal, el periodismo se acerca a la literatura: todo puede adquirir significado, como en una novela, y volverse vacuo como en una novela inconsistente, apagarse en una intercambiabilidad indiferente”. Hoy arranca la FIL.

 

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