Fusilerías

En busca de escritores desconocidos

Hace 22 años, en su primer viaje en modo mochilero a Europa, el fusilero halló una serie de peculiares anuncios en revistas culturales francesas. Los sellos editoriales solían lanzar, como inserción pagada, invitaciones para que los lectores se animaran a enviar sus escritos con el fin de ponerlos a disposición de los consejos editoriales y, en su caso, publicarlos en formato de libro.

En México es común ver a lo largo del año convocatorias para concursos literarios, algunos patrocinados por los gobiernos, otros por las editoriales, algunos más por revistas, pero no llamados a buscar nuevos escritores. Sobre aquel viaje también se ha rescatado ya en este espacio la campaña permanente francesa para poner en escena a sus clásicos durante todo el año, sobre todo a Molière.

Esta semana se difundió vía Facebook un cartel en el que se lee: "Se buscan escritores. Editorial Porrúa abre sus puertas a nuevos talentos. Envía tu obra a publicaciones@porrua.com y pronto nos pondremos en contacto contigo". El lector habitual de revistas culturales sabe que un mensaje así es casi inusitado. Otro sello, Tusquets, sí tiene un espacio en su página electrónica titulado "Envío de manuscritos", en el que detalla las características que debe tener el original puesto a su consideración. Pero no es una campaña.

Otras casas, como Anagrama, Galaxia Gutenberg, Siruela y Acantilado, de hecho tienen como política rechazar manuscritos no solicitados y la segunda lo deja explícito en su página web. Del Fondo de Cultura Económica nada se sabe sobre invitaciones al envío de originales, aunque sí tiene un apartado sobre las características que deben tener las obras. Tampoco existe una campaña.

La editorial Porrúa, así, retoma dos iniciativas de algunos de sus sellos. Uno es el del Grupo Rodrigo Porrúa Ediciones, que en 2014 lanzó el Proyecto 20, un programa de apoyo a escritores nuevos y desconocidos a nivel hispanoamericano para publicar sus obras, pues, decía el presidente de ese plan, la mayoría de sus colegas no dan oportunidad a nadie que no tenga vendidos 30 o 50 mil ejemplares.

Otro sello de esa familia, Manuel Grañén Porrúa, se presentó aquel año con la propuesta de abrir las puertas a una nueva generación de escritores mexicanos en el ámbito de la investigación académica, pero también, por primera vez en su historia, en el género de la novela.

Hoy las redes sociales hacen las veces de páginas de revista tradicional. En Europa, de vuelta al ejemplo citado arriba, las publicaciones impresas mantienen sin embargo sus anuncios, como es el caso de Les Editions Amalthée, que pregunta: "¿Escribe? Buscamos nuevos autores. Para envío de manuscritos: 2 Rue Crucy, 44005 Nantes cedex 1. Tél. 0240756078 www.editions-amalthee.com".

El anuncio aparece en la página 17 de la prestigiada revista Le Magazine Littéraire correspondiente a noviembre de 2015, dedicada a Pascal, el filósofo de la alegría, número que incluye otro aviso titulado "Escribir en la casa de Marguerite Yourcenar en 2017", villa ubicada en el corazón de Monts de Flandre, que acoge de marzo a noviembre a escritores de todo el mundo para residencias de dos meses por autor, a partir de una beca del Département du Nord, después de una selección de dossiers por un jurado europeo independiente.

Bienvenida, pues, la promoción lanzada por los distintos sellos Porrúa que, más allá de las grandes diferencias entre las realidades europea y mexicana, apuestan a una iniciativa que a todas luces ha resultado benéfica a Francia, un país de añeja tradición literaria que hace dudar a cualquier lector sobre quién es el padre de su lengua, a diferencia del español (Cervantes), alemán (Goethe), inglés (Shakespeare) e italiano (Dante).

¿Descartes, Balzac, Flaubert, Baudelaire, Victor Hugo, Proust, Molière...? Usted tiene la mejor opinión.

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