Fusilerías

Discos y libros: las portadas

Una querida amiga fue la que despertó la inquietud sobre el tema.

—¿Qué portadas de libro recuerdas como las más emblemáticas?

La pregunta llevó al fusilero a un viaje por el pasado, pero por los acetatos de vinil, en lugar de los libros, porque no pasaba de dos volúmenes: el libro de texto gratuito de la primaria de los años 70, con la patria y la bandera, y el Álgebra de Baldor, con la imagen del matemático Al Juarismi y Bagdad al fondo.

La sorpresa fue mayúscula, por eso, cuando en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara exhibían el famoso texto con una portada distinta a la del libro que el fusilero usó en clases preparatorianas de la primera mitad de los 80 y que, al parecer, estuvo vigente antes y después de aquellos años.

Acaso la editorial Siglo XXI haya intentado mantener sus presentaciones. En un recorrido reciente por una librería del Fondo de Cultura Económica, en la mesa de ese sello figuraba, por ejemplo, El Estado absolutista, de Perry, con la misma portada del texto obligatorio para algunas asignaturas en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de finales de los 80.

También Alianza conserva algunas tapas, como los dos tomos de Los mitos griegos, de Robert Graves, y su cuidada colección de Friedrich Nietzsche, aunque el célebre perfil del filósofo alemán es de sobra conocido más allá de las portadas de sus libros en esa casa editorial. Tusquets es otro ejemplo de empeño en repetir en sus segundas o terceras ediciones o reimpresiones sus de por sí atractivas cubiertas negras con una imagen al centro.

No es el caso, en tanto, de Diana, editorial de cabecera de Gabriel García Márquez, cuya nueva entrega de las obras del colombiano nada tiene que ver con aquellos volúmenes de pasta dura y colores, uno diferente para cada título, de los que es fácil recordar: amarillo El amor en los tiempos del cólera, crema Cien años de soledad, azul marino Del amor y otros demonios, verde Doce cuentos peregrinos, rojo Historia de un secuestro…

Caso distinto al de la industria musical, estrategia que convirtió en clásicos productos no solo por su contenido, sino por la propia portada. Estas piezas de culto despertaron el interés de Michael Ochs, autor de 1000 Record Covers (Taschen 2014, publicado por vez primera en 1996), bello volumen con pasta dura y páginas cuché con textos en inglés, alemán y francés, con la premisa de que las portadas de discos son un signo de nuestra vida y nuestro tiempo.

Ex director de publicidad de Columbia, Shelter y ABC Records en los años 60 y 70, el autor también fue disc jockey y articulista de revistas como Rock, Melody Maker, Cashbox y Crawdaddy, además de poseer una colección de millones de fotografías y más de 100 mil álbumes y sencillos albergados en su casa Michael Ochs Archives. Este volumen, por eso, es una pieza indispensable en la biblioteca del fan de los viniles.

Por sus páginas desfilan desde Chubby Checker, con su For Twisters Only de 1961, hasta Oasis con Definitely Maybe de 1994; de The Everly Brothers con Songs our Daddy Taught Us de 1958 a U2 con The Joshua Tree de 1987; de Simon & Garfunkel con Bookends de 1968 a Nirvana con Nevermind de 1991; de Jimi Hendrix con Are You Experienced de 1967 a Blondie con Autoamerican de 1980; de Cream con el sicodélico Disraeli Gears de 1967 a Ted Nugent con Scream Dreams de 1980; de Iron Butterfly con In-A-Gadda-Da-Vida de 1968 a Michael Jackson con Thriller de 1982; de Beatles con Revolver de 1965 a Supertramp con Breakfast in America de 1979…

Un banquete, pues, como puede ver todo amante del rock que disfrutará con no poca nostalgia esta travesía desde los orígenes, Dylan, los Stones, Clapton, Kiss, Doors, Pink Floyd, Pat Benatar, Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath, Bruce Springsteen, Peter Gabriel y las más grandes leyendas, hoy remasterizadas y con un sonido inigualable, pero que usted degustará en su iPod, hojeando este maravilloso documento, con el típico scratch de la aguja sobre los surcos vinílicos inoculado en su memoria.

La sencilla portada de este libro, por cierto, con decenas de costillas de LP clásicos, seguramente no pasará a la historia.

 

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