Fusilerías

Día Internacional del Libro

Que haya un Día Internacional del Libro siempre será una buena oportunidad para retomar algún título y revisar cifras de lectura, de venta, de migración a la era digital. También de echarle un ojo a la biblioteca personal. Hay casos de grandes escritores que, no obstante su amistad y consenso en temas políticos y literarios, tenían ideas distantes de lo que debería ser un acervo casero.

El cubano José Lezama Lima solía recomendar a su pupilo Reinaldo Arenas autores clásicos con el énfasis en que un librero con no más de sesenta títulos era suficiente para saber lo que hay que saber, mientras que Octavio Paz, quien durante algún tiempo sostuvo un intercambio epistolar, amistoso, con el poeta de Paradiso, poseía un cúmulo medido en miles que nadie duda que haya leído.

La idea del escritor cubano se acerca mucho a la política educativa en cuanto a la enseñanza de la literatura en los niveles básicos e intermedios en México y en otros países. Es decir, comenzar con los clásicos universales y los básicos nuestros: los textos sagrados de la India, los griegos, Shakespeare, Cervantes, Molière, Dante, Goethe, Poe, Wilde, Rulfo, Paz, Fuentes, García Márquez…

Las cifras de lectores en México, sin embargo, acaso pueden demostrar que esa política no es la idónea, porque no parece que se muevan al alza desde hace tiempo. En cambio, los números de la industria dibujan otro panorama: hay una producción anual de 340 millones 700 mil ejemplares, de los que 145 millones son de la iniciativa privada; la venta supera los 147 millones de ejemplares en el mismo periodo, pero, ojo, casi la mitad son los relativos a educación básica, de acuerdo con información de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana.

Como puede observarse, la producción parece no ser el problema de la falta de lectura, quizá sí el precio, pero la diferencia estriba básicamente en la escasa difusión del hábito, y aquí la responsabilidad sí es del Estado: es decir, de la familia, de la iniciativa privada y del gobierno, en el orden que usted mande. Es un problema de educación en todos sus espacios: el hogar, el aula, los medios.

En la hora del libro, valga revivir aquella ingenua pregunta que acabó en escándalo: ¿cuáles son los tres títulos que más le han impactado?

 

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