Fusilerías

La otra Ciudad de la Furia

Un popular videojuego de la consola Xbox One publicado por Warner Bros, Mortal Kombat X, enfrenta a guerreros de distintas épocas y orígenes. Hay cíborgs, reptiles, artemarcialistas y figuras icónicas del cine, como Alien y Deprepador. Los jugadores eligen combatientes, que se lanzan bravatas como boxeadores en el ring o peleadores callejeros encima de una coladera. Con el escenario definido también a elección de los competidores de este entretenimiento, el escenario virtual está listo para escuchar la orden de ataque y darse con todo, desde los puños y colmillos hasta pistolas, rayos láser y cohetes.

Viendo a un par de adolescentes en batalla, el fusilero quiso saber si hay algún escenario parecido a las calles de la Ciudad de México, pues existen algunos que pueden ser Kabul y Nueva York, y otros más bien que parecen ligados a ambientes de otros mundos reconocibles en filmes de ciencia ficción. Hay que recordar que ya Iztapalapa ha sido elegida por productores de Hollywood debido a que sus particulares geografía e “infraestructura” la hacen merecedora de semejar un inhóspito territorio de otra galaxia. Basta recordar las palabras del actor mexicano Diego Luna, quien expresó que jamás se hubiera imaginado que en su país hubiera un lugar como el Bordo de Xochiaca.

Pero la Ciudad de México tiene lo suyo. Apenas ayer un diferendo vial trajo a la memoria el Mortal Kombat X, cuando un policía de tránsito en motocicleta se hizo de palabras con un chofer de taxi rosa. Lo primero fue recordar las baladronadas de los videogladiadores solo a espera de una voz en off que ordena como réferi: “Fight!”. Mire usted, nada más, qué tipo de luchadores. El uniformado, al que puede agregarse el mote, como si tratárase del juego de la consola, de El Mordelón, contra el conductor, El Chafirete. Duelo digno del público sediento de sangre entre dos pesos completos de la jungla capitalina.

No menos espectacular en la cartelera chilanga que otros enfrentamientos que el ciudadano atestigua a diario con el solo hecho de dar un paso fuera de casa, como el de un automovilista con máquina de lujo, que sería El Júnior o el Lord Audi, contra el ciclista o el motociclista imprudente que representa con orgullo al grupo conocido como Los Biclas o Los Moteros, en un combate de un solo round que promete sangre, prepotencia y maniobras irracionales. Es la otra Ciudad de la Furia, si hemos de evocar al malogrado Gustavo Cerati en modo Soda Stereo.

Los ejemplos abundan. El peatón apresurado contra el manifestante progre, la conductora de Uber contra el limpiaparabrisas impertinente, el encuerado de los 100 pueblos contra el dependiente de un Oxxo, el granadero imperturbable contra el maestro de la CNTE, el político verde contra el dueño del circo, el estudiante vulnerable contra el delincuente armado, el vecino harto contra el viene viene golpeador, el microbusero contra el pasajero… Y así.

Hoy estos duelos de consola real han saltado a las redes sociales, con los distintivos de Lord y Lady, después del experimento que impuso en la delegación Miguel Hidalgo el ex jefe del área en funciones de city manager Arne aus den Ruthen, cargo ese, al que ya renunció, que lo hace merecedor de figurar en una versión tropical del Mortal Kombat, acaso reemplazando la X con una simple etiqueta de Región 4.

La furia citadina, sin embargo, es solo un microcosmos. El hervidero de combatientes, que muchas veces se acaba replicando en la capital, tiene orígenes distintos: de Michoacán a Guerrero, de Chiapas a Oaxaca, de Tamaulipas a Nuevo León. También sus razones distan entre sí, pero el ánimo nacional está que arde, más allá del eufemismo presidencial sobre el “mal humor social”.

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acvilleda