Fusilerías

Blake y el primer “Hotel California”

Como los dioses de la mitología grecorromana no bebían vino, sino néctar, y no comían alimentos, sino ambrosía, inmortalidad, puede deducirse la razón de la exclusión de Dioniso o Baco de la asamblea de los 12 convocada por Zeus y su representación en el mármol del Olimpo. Después de todo, Dioniso era el señor del vino y la fertilidad, con todo lo que ambas condiciones representan.

La furia de este dios marginado parece alcanzar estos aciagos días niveles inauditos, azotando a uno de sus clanes más fieles, el de los siervos roqueros, devorando cual Júpiter los corazones de sus hijos prodigio, primero al hombre que cayó a la Tierra, David Bowie, y días después al genio de letra y cuerdas de "Hotel California", Glenn Frey.

El fusilero evoca esos días de 1977, cuando a sus 10 años se acercaba con timidez a la música en inglés y la radio transmitía a diario la canción de The Eagles, grupo ganador del Grammy por su álbum del año anterior. Ese comienzo alrededor de las estaciones Radio 590 La Pantera, Radio Éxitos y Radio Triunfadora fue decisivo y "Hotel California", por lo demás, se convirtió en una rola de culto a la que se le atribuían historias de variado simbolismo.

Una década después de aquel primer acercamiento cayó a manos del fusilero la poesía completa de William Blake y significativa sorpresa resultó la pieza "Hermosa Elenor", pues a cada verso parecía salir uno paralelo de la célebre canción de las Águilas. Un campanario, una mansión, un despiadado e imbatible maestro, corredores siniestros, viento furioso y un laberinto con entrada en todo momento, pero que nunca puedes abandonar.

Pasaron 10 años más para que esa teoría, con no pocas certezas, dadas las relaciones entre literatura y rock, entre Blake y otros émulos de Dioniso, como Jim Morrison, pasara de la anécdota al papel, en un texto firmado por el fusilero en la sección cultural de La Jornada, alternando los versos del poeta británico con las líneas de la inmensa rola escrita por Glenn Frey.

Como sabe el lector, Blake fue una influencia determinante no solo para escritores como Charles Baudelaire y Aldous Huxley, sino también para el Rey Lagarto, quien a los escandalizados periodistas que le recriminaban sus actos arriba y abajo del escenario, les respondía con un verso del poeta: "El camino de los excesos conduce al palacio de la sabiduría". De sobra conocido es también que el nombre The Doors sale de otra sentencia del escritor: "Las puertas de la percepción", es decir, los sentidos.

Este festival dionisiaco, pues, al amparo de los versos de Blake, tuvo una estación indiscutible en la historia del rock en el aquelarre escrito y ejecutado con maestría por Glenn Frey, guitarrista que tenía en el percusionista y vocalista Don Henley al cómplice ideal, acompañados por otro jefe de las cuerdas, Don Felder. "Hotel California" representa ese punto definitivo que rompió la noción de medir por décadas ritmos e influencias.

Como solista, tras el rompimiento de las Águilas, Henley acaso haya sido quien más éxito tuvo en las emisoras con producciones de alta calidad, así vino a México, pero que jamás alcanzaron el nivel de su obra conjunta ganadora del Grammy. El regreso del grupo con un álbum acústico en vivo, que incluye tres o cuatro piezas nuevas en estudio, solo confirmó la supremacía de aquel célebre y premiado disco de 1976, pues el sencillo a promover fue "Hotel California" unplugged, cuya ejecución se puede disfrutar aún más en video, con un reto a dos guitarras en el delirante cierre de la rola.

Quizá la prematura muerte de Frey sea una ocasión propicia para escuchar a The Eagles, releer a Blake y calmar la furia de Dioniso, también conocido como El nacido dos veces, salido en una de ellas del muslo de Zeus.

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