Voz Ciudadana

Las y los jóvenes dicen no a la discriminación en Hidalgo

Desde aquí, la Voz Ciudadana reconoce a las y los jóvenes que destacan, no por tomarse una bebida de un solo trago, o demostrar que son capaces de vivir la fiesta eternamente.

No basta con buenas intenciones, ni con lo políticamente correcto, menos con uno los temas que deben abordarse con profundidad y firmeza, como es la erradicación de la discriminación en Hidalgo.

Siendo la sociedad civil, un actor social que trabaja de manera permanente y constante en la formación de mejores  personas, de una mejor sociedad, basada en entornos libres de discriminación. 

Ayer precisamente, impartí una plática en el Instituto Tecnológico Latinoamericano (ITLA), escuela que siempre se ha mostrado abierta y receptiva, y que en esta ocasión abrieron sus puertas para que las y los jóvenes universitarios escucharan la plática sobre “Sensibilización para la no discriminación, respeto a la diversidad y ejercicio de la tolerancia”.

Siendo conscientes que no basta con una charla de una hora para de-construir una formación familiar, social y cultural, basada en la construcción de estigmas, prejuicios y estereotipos, que han alimentado esta enfermedad social y silenciosa llamada DISCRIMINACION.

La cual ha derivado en otros perversos males sociales que va desde el acoso escolar (bullying), acoso laboral (mobbing), acoso sexual, homofobia, transfobia, racismo, chauvinismo (nacionalismo exacerbado) y la violencia de género. Teniendo como extremos de la discriminación el feminicidio o el genocidio; extremos que son el reflejo de una descomposición social.

Sin embargo, lo más importante es ir sumando voluntades y sobre todo, portavoces de la no Discriminación.

Porque trabajar con las y los jóvenes

Las y los jóvenes entre 15 y 34 años representan el 34% (38 millones) de la población total de nuestro país, siendo el sector más representativo de la sociedad, y espacio donde se presenta un alto porcentaje de casos de discriminación y de violencia, sea como víctimas o victimarios.

 Y por otro lado, las y los jóvenes son quienes pueden mover ideas, mover conciencias y ser quienes puedan contribuir a la transformación de una sociedad clasista, machista, sexista, en una sociedad incluyente, tolerante, respetuosa, libre de prejuicios, estigmas y estereotipos sociales que nos dicen cómo debemos comportarnos, como debemos mostrarnos, vestirnos, expresarnos y hasta lastimarnos (véase la cultura del dolor y sufrimiento en la mayoría de la canciones y películas de amor y desamor).

 Construir entornos libre de discriminación y de violencia implica la suma de esfuerzos, talentos y voluntades.

De ello la importancia que las escuelas públicas y privadas, que en teoría son las grandes formadoras, continúen impulsando actividades de sensibilización, prevención y erradicación de la discriminación y la violencia.

Sin duda alguna, estamos en el inició de un gran movimiento basado en relaciones sociales, culturales, políticas y afectivas libres de prejuicios, estereotipos y violencia.

Porque la juventud puede ser el motor de una nueva sociedad, la juventud debe romper el estereotipo de que sólo saben actuar sin control, beber, fumar y actuar de manera impulsiva, sin rumbo, sin perspectiva.

Desde aquí, la Voz Ciudadana reconoce a las y los jóvenes que destacan, no por tomarse una bebida de un solo trago, o demostrar que son capaces de vivir la fiesta eternamente.

Hoy México e Hidalgo requieren de hombres y mujeres capaces de reconocer la otredad de las personas, sus virtudes y sus potencialidades, de reconocer que todas y todos somos diferentes, y que en la diferencia está la riqueza de toda sociedad.

 La juventud tiende a cuestionar críticamente al mundo, busca comprenderlo desde una perspectiva que es o puede ser distinta a la de las personas adultas.

Pero todo se agrava cuando les asocia con una serie de prejuicios que hacen más compleja su integración. Se les ha estigmatizado como irresponsables, sin ambiciones ni compromiso con su país o entorno y, más grave aún, se les criminaliza.

 Los espacios para la juventud deben ampliarse para que las y los jóvenes desarrollen plenamente su potencial. Ya que la falta de oportunidades sumado al rechazo y prejuicios, no son más que la negación o limitación arbitraria de derechos con graves consecuencias a nivel individual, social, político y económico.

 Nadie puede considerarse superior a las demás personas, además en la forma y en el fondo todas y todos somos diferentes, pensamos y sentimos de distintas maneras, pero ello no nos hace inferiores ni superiores, ello nos hace únicos.

 “Por una sociedad libre de discriminación y de violencia”

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