Voz Ciudadana

Escuelas y Universidades en Hidalgo, contra los discursos de odio y discriminación

En Hidalgo es necesario impulsar una política integral en las diferentes escuelas del Estado, con acciones específicas en favor de la igualdad y no discriminación, en espacios físicos y digitales.

Es importante que, en todo espacio educativo, se hable y se discuta sobre la importancia de erradicar los discursos de odio, que diariamente circulan, sobre todo a través de las redes sociales.

Un primer paso será la construcción de un espacio para intercambiar reflexiones y conocimientos en torno a la naturaleza de los discursos de odio.

Sobre todo, considerando, que es a través de la educación como lograremos avanzar hacia la construcción de en una sociedad más justa e igualitaria, libre de discriminación.

El reto no es fácil, ya que las expresiones de violencia, odio y discriminación, se multiplican con rapidez dentro del mundo digital. Las cuales se trasladan de lo digital a lo real, frases y dichos, que se convierten en acciones discriminatorias, de odio y violencia.

En Hidalgo un aliado estratégico, deben ser las escuelas y universidades, quienes podrían impulsar desde sus espacios, un movimiento contra la discriminación, y ser parte del cambio que permita que las sociedades vivan sin odio.

Por ello la importancia de contar con una política integral, para prevenir, reducir y erradicar los mensajes de odio, de rechazo y discriminación, que diariamente emiten las y los jóvenes. Mensajes que muchas veces se esconden en la oscuridad del anonimato, para difamar, calumniar, ofender y denostar, no importando el daño que ocasiona.

Cada institución educativa, sea pública o privada, tiene la gran responsabilidad de sensibilizar, educar y movilizar a las y los jóvenes estudiantes, para que sus redes sociales estén libres de mensajes de odio y discriminación.

Es momento de promover la no discriminación en los espacios físicos y virtuales y así contribuir a la creación de espacios libres de discriminación y violencia, para que nuestros entornos sean espacios de respeto y dignidad, en un marco de derechos humanos.

Si es discriminatorio, no lo compartas

Gracias a los avances tecnológicos, podemos acceder a la información y contenidos multimedia, con tan solo un “click”. Sin embargo, la facilidad para acceder a medios y espacios digitales ha permitido que aumente, en cantidad y frecuencia, de contenidos que fomentan y normalizan la desigualdad y el rechazo a la expresión de ciertos grupos históricamente discriminados.

Todo discurso de odio compartido en redes sociales, vulnera los derechos humanos, y tienen un impacto en la sociedad. Y es un fiel reflejo de nuestro actuar, cotidiano.

Por ejemplo, quienes difunden a través de la red, ideas contra algún grupo vulnerable, como las personas LGBTTTI, en su actuar cotidiano, también lo harán.

Un ejemplo son aquellos que van a un estadio de futbol, a lanzar gritos homofóbicos y discriminatorios, cuya justificación es que es un hecho colectivo y normalizado.

Al tratar de justificar sus acciones discriminatorias, solamente buscan invisibilizar un grave problema en nuestro país.

Y lo mismo hacen con otros grupos vulnerables, como son las personas de cierto origen ético, personas con discapacidad, etc., quienes a pesar de haber han sido históricamente discriminadas, aún continúan siendo víctimas de los discursos de odio, por parte de otras personas discriminadoras, quienes continúan negando los derechos de ciertos grupos sociales, como son: el  derecho a la salud, trabajo, vivienda, educación, el matrimonio, la adopción, entre otros derechos.

Por ello, se debe generar una excelente articulación de espacios de dialogo, entre las y los universitarios, ciudadanía e instituciones públicas y privadas, para impulsar el respeto a la otredad y las diversidades.

Discriminación y democracia

La democracia no solo se concibe como una forma de gobierno, la democracia debe ser vista, como el medio para alcanzar el ejercicio pleno de los derechos humanos.

Por ello, mientras persista la discriminación, no se logrará el pleno goce de derechos, ya que la discriminación exacerba las desigualdades sociales, lacera la democracia e impide que todas las personas accedan al ejercicio pleno de los derechos humanos.

Para fortalecer la democracia en toda sociedad, se debe erradicar la discriminación, y por ello, desde este espacio, se hace un llamado, para que todas las personas interesadas en ser agentes de cambio social, puedan, desde sus ámbitos profesionales, contribuir a consolidar la democracia en México, promoviendo la participación ciudadana y la no discriminación.

Toda democracia debe servir a los intereses de todas las personas, en una democracia moderna eso significa, garantizar que cualquier persona tenga acceso a los mismos derechos y libertades, de manera que pueda realizarse de manera plena.

Mientras persista la discriminación, hay un claro impedimento, un muro, que impide que la democracia se normalice. Por ejemplo, la compra o coacción del voto, se focaliza en las poblaciones que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad, condición que es aprovechada para fines político-partidarios.

La discriminación en cualquier sociedad, impide el goce de derechos y trunca los planes de vida de las personas, impacta negativamente en el desarrollo de comunidades específicas, reafirma asimetrías sociales injustas y genera enconos sociales.

Es momento de trabajar en la elaboración de políticas públicas que contribuyan a resarcir las desigualdades históricas y garantizar que toda persona pueda ejercer una ciudadanía de pleno derecho.

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