Voz Ciudadana

La discriminación, un problema arraigado en Hidalgo (II)

Para erradicar y prevenir la discriminación, primero debemos explicar la importancia que tiene la igualdad, es decir, debemos ubicar el derecho a la no discriminación dentro de los derechos de igualdad.

Hasta hace algunas décadas el principio de igualdad ha estado abierto a la valoración de rasgos utilizados para dar trato diferente a una persona o a un grupo de personas, como lo fue en Estados Unidos entre personas de raza blanca y personas Afroamericanas, quienes no podían ocupar los mismos espacios públicos, como  escuela y transporte público, y aquí mismo en México, donde a pesar de que jurídicamente el hombre y la mujer eran iguales ante la ley, norma establecida en la constitución de 1917, el voto femenino se implementó hasta  los  años cincuenta.

Y es hasta las reformas a la constitución en 2001, que se establece la prohibición en el artículo 1 de “toda discriminación motivada por el origen étnico o nacional, el género, la edad, las capacidades diferentes, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.

De esta manera se dio un primer paso para que el estado a partir de lo establecido en la constitución, el Estado mexicano regule de cierta  manera el principio de igualdad y la prohibición de toda forma de discriminación, evitando la distinción o dar un trato desigual a las personas.

Con esto se buscaba superar rasgos que tradicionalmente eran utilizados para distinguir, como lo fue el sexo, el origen étnico, el color de la piel, y otros que surgen de la mentalidad social como lo es la homosexualidad, sin dejar de lado otros, como la distinción por discapacidades, nacionalidad, credo religioso, edad, lengua, ideología, y sobre todo la posición económica.

Y es aquí donde encontramos un grave problema y no solo en México, sino a nivel mundial, la desigualdad económica, la cual es un grave problema que atenta contra todos los esfuerzos por prevenir y eliminar la discriminación. Ya que actualmente sigue creciendo la brecha de ingresos entre países ricos y pobres, según datos oficiales del Banco Mundial. Por ejemplo: cerca de 969 millones de personas en el mundo viven con menos de un dólar al día, o en el caso de nuestro país, pese a los millones de pobres, contamos con el hombre más rico del mundo.

Si los diferentes Estados a nivel mundial no logran reducir esta enorme brecha de  desigualdad  económica existente, todas las acciones impulsadas para prevenir y erradicar la discriminación, serán insuficientes (que no inútiles), para lograr un establecimiento pleno de los derechos humanos.

Por ello consideramos importante avanzar en este tema, pues todavía persiste la creencia de que los distintos son inferiores. Es necesario favorecer a ciertos grupos que históricamente han visto vulnerados sus derechos por estigmas, prejuicios y exclusión siendo una responsabilidad del estado velar porque se elimine este trato hacia las mujeres, grupos étnicos, personas con discapacidad, niños, niñas, adultos mayores, personas con preferencias sexuales distintas a la mayoría, y personas con nivel socioeconómico bajo.

Si no se logra abatir lo anterior, se mantendrán relaciones asimétricas, sea entre personas o entre grupos de personas, en las cuales prevalezca el sentido de superioridad de unos sobre otros. Recordemos que “discriminar es  tratar a otro u otros como inferiores, y esto en razón de alguna característica o atributo que no resulta agradable para quien discrimina: el color de la piel, la forma de pensar,  el  sexo, su discapacidad, la opción religiosa, entre otras”.

Hoy cuando hablamos del establecimiento del principio de la igualdad, nos referimos al “derecho a un igual acceso a las libertades básicas y protecciones características de una ciudadanía democrática”.

Por ello son y serán preocupantes los niveles de desigualdad económica en cualquier país, donde los pocos que tienen mucho, ven como inferiores a los muchos que tienen poco.

La Voz Ciudadana se pronuncia, porque nadie sea considerado inferior tan solo por su color de piel, sexo, preferencia sexual, ocupación, nivel socioeconómico, etc., si esto sucede hablamos de un claro acto de discriminación.

 “Por una sociedad libre de discriminación y de violencia”

http://twitter.com/alfreduam

www.alfredoalcala.mex.tl

www.facebook.com/alfredo.alcalamontano