Voz Ciudadana

Pena de muerte: El costo de ser migrante, caso de Édgar Tamayo

Las y los migrantes trabajadores no van a divertirse, comprar o a disfrutar del “sueño americano”. Van a entregar su fuerza de trabajo y en el caso de Edgar Tamayo...hasta la vida.

En la actualidad ser migrante en muchos países significa vivir en la clandestinidad, vivir entre las sombras. Las personas migrantes no sólo trabajan con salarios indignantes y en un estado de semiesclavitud, pues prácticamente no cuentan con ningún derecho laboral. Las personas migrantes además viven bajo el acoso y persecución constante de las autoridades, las cuales en no pocas ocasiones actúan con prácticas racistas  y discriminatorias en contra de aquellas personas, que arriesgan todo en busca de un trabajo que les dé la oportunidad para mejorar su calidad de vida y la de sus familias, las personas migrantes dejan todo, padre y madre; esposa o esposo; hijas o hijos; amigas y amigos. Las y los migrantes trabajadores no van a divertirse, comprar o a disfrutar del “sueño americano”. Van a entregar su fuerza de trabajo y en el caso de Edgar Tamayo...hasta la vida.

La historia de Édgar Tamayo

Con apenas 18 años, Édgar al igual que muchos jóvenes en México emigró a los Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida. Fue jornalero en California, para luego emigrar a Texas en 1993, lugar donde fue condenado a muerte acusado de homicidio.

Todo sucedió el 31 de enero de 1994 cuando fueron arrestados luego de salir de una fiesta, Édgar Tamayo y Jesús Mendoza, por el presunto delito de robo. Pero todo se cambió cuando el policía Guy P. Gaddis al realizar una parada recibió tres disparos por la espalda.

En diversas fuentes se menciona que a Édgar Tamayo se le realizó la prueba “Harrison” para detectar residuos de pólvora tras una detonación con arma de fuego,  y que esta fue negativa, pero en una declaración se menciona que él acepta su culpabilidad, sin embargo su proceso se llevó a cabo en inglés, a pesar de que no dominaba el idioma, es decir, tal vez ni siquiera entendió las imputaciones y los delitos por los cuales hoy pagará con su vida.

Aunado  al hecho de que no recibió asesoría consular, a la que por ley y de acuerdo a los tratados internacionales tiene derecho.

Lamentablemente el caso de Édgar Tamayo no es el único, ya que hay otros 50 mexicanos que están sentenciados a la pena de muerte, en uno de los países denominados “Desarrollados y del primer mundo”, país que enarbola la bandera de los derechos humanos, sin embargo sigue realizando una de las practicas más violatorias que puede realizar un Estado que se dice moderno y democrático, que es privar de la vida a un ser humano.

La SRE y el gobierno de Morelos (de donde él es originario), como autoridades mexicanas han manifestado su rechazo y preocupación por la negativa de las autoridades por revisar el caso, y sobre todo ha sido fundamental el papel que ha realizado la sociedad civil nacional e internacional, quienes han levantado la voz desde el primer momento en que este caso salió a la luz pública, porque no se trata de mirar una nacionalidad, sino reconocer un derecho, el derecho a un juicio justo, y sobre todo es una lucha por el reconocimiento a la presunción de inocencia en todo el mundo, porque toda persona es inocente, hasta que el Estado demuestre lo contrario, a través de un juicio justo. 

James Richard Perry

Gobernador del Estado de Texas

Junta de Indultos y Libertad Condicional

Clemency Section, Texas Board of Pardons and Paroles, Austin, EE. UU.

La Voz Ciudadana muestra su preocupación con relación al caso de Édgar Tamayo, quien, después de la negativa del Tribunal Supremo a revisar su caso, puede ser ejecutado próximamente.

Estoy al tanto de que los derechos consultares de Édgar Tamayo no fueron respetados y al ser él un ciudadano extranjero que no conocía el sistema de justicia estadunidense, esto supuso una desventaja significativa para acceder a la justicia, como lo declaró la Corte Internacional de Justicia, al condenar Estados Unidos a revisar el caso de Édgar y otros 50 mexicanos.

Por ello pedimos que se conmute la pena de muerte a Édgar Tamayo o como mínimo se respete el fallo de la Corte Internacional de Justicia y se suspenda cualquier procedimiento relacionado con el cumplimiento de su sentencia hasta que el caso haya sido revisado.

Atentamente:

“Por una sociedad libre de discriminación y de violencia”

http://twitter.com/alfreduam

www.alfredoalcala.mex.tl

www.facebook.com/alfredo.alcalamontano