Voz Ciudadana

México: ¿la peor democracia de América Latina?

Si bien durante los últimos 10 años en América Latina se ha reducido la pobreza y logrado cierta estabilidad económica, la contraparte ha sido la enorme brecha existente entre los que más tienen y los que menos tienen, hay una marcada pobreza y desigualdad que sigue caracterizando a la región.

 Un 68% de la región se ubica en la clase baja, un 30% en la clase media que va en aumento y un 2% en la clase alta. El 68% que se ubica en la clase baja, tiene la mitad de sus integrantes en situación precaria, en muchos casos, no les alcanza para comprar alimento.

Hoy América Latina atraviesa por un momento en el cual un pequeño sector de la población disfruta los beneficios del crecimiento y un muy amplio sector que solo mira de lejos, como disfrutan unos pocos, mucha riqueza. Como ejemplo en nuestro país tan solo el 0.17% de la población, acapara el 52% del PIB.

Bajo este contexto, el acceso y disfrute de derechos está impedido o limitado, situación que pone en grave riesgo la estabilidad de la región, derivado del desencanto de la democracia como forma de gobierno, la cual no se ha traducido en beneficios directos a la población, históricamente vulnerable.

¿La democracia para qué?

De acuerdo al reciente informe “Latinobarometro 2013”, cuyo estudio es realizado por una ONG sin fine de lucro, que a partir de encuestas, proporciona datos que son de utilidad para conocer el contexto latinoamericano. Este año nos deja datos reveladores sobre la evolución del apoyo a la democracia, así como de las expectativas de las y los ciudadanos.

Generalmente para realizar un estudio que mida la calidad de la democracia en un país, se toma como referencia los aspectos normativos; institucionales, y del funcionamiento del sistema político, como lo es: una efectiva separación de poderes, estado de derecho, elecciones periódicas, etc.

Sin embargo, una ciudadanía alejada de los asuntos públicos, con bajos niveles educativos, desinformada, con medios de información partidizados, es decir, una sociedad despolitizada, juzgará a la democracia por lo que vive y ha vivido.

Esto significa, que por más que surjan spots en radio y televisión mencionando que México es democrático porque contamos con elecciones limpias y periódicas; o que las y los diputados y senadores están trabajando; o que se han detenido a miles de delincuentes, etc. la percepción de la sociedad sobre la democracia no cambiará en gran medida, ya que su percepción estará en función, no de lo que diga un discurso político, o el mensaje de una institución pública, la percepción de la democracia estará en función del grado de marginación y exclusión social, cuya condición se considera, es producto y resultado de aquellos que detentan el poder, sean diputados, senadores o gobernantes, pues son ellos, quienes no han velado por los intereses de la sociedad. Por tanto, el valor que le dan a las instituciones como la Presidencia o el Congreso, será muy bajo, por consiguiente su percepción de la democracia será poco o nada positiva.

Esto significa que aunque las instituciones puedan tener un buen funcionamiento como puede ser el caso del IFE, el descredito, producto de la injerencia directa de los partidos sobre esta institución, debilita y provoca una percepción negativa ciudadana.

El desencanto democrático.

Hoy queda claro que no solo en México hay una creciente inconformidad por un sistema político, económico y social, desigual e injusto.

Latinoamérica está despertando, está levantando la Voz Ciudadana. Si bien la región está creciendo, es más prospera y  más educada, también es cierto que sigue marcada por una profunda desigualdad. Hoy día, la población está demandando mejores gobiernos, eficientes, eficaces, honestos y transparentes.

No importan si se está gobernado por la izquierda o por la derecha, la ciudadanía no quiere perder derechos, quiere ejercer la democracia, pero que esta, se traduzca en beneficios reales, y no en un palabras discursivas.

Hoy no podemos perder de vista que tan solo el 37% de la población mexicana, considera que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno.

Es momento que el discurso de la clase política, quienes hablan de prosperidad y crecimiento, se traduzca en una justa redistribución del ingreso y la riqueza, que realmente refleje que la democracia si función y es necesaria.  

“Por una sociedad libre de discriminación y de violencia”

http://twitter.com/alfreduam 

www.alfredoalcala.mex.tl

www.facebook.com/alfredo.alcalamontano