Voz Ciudadana

México dividido, de izquierda a derecha. I

La sociedad mexicana vive un desencanto con los partidos, cada vez es más evidente el rechazo y la aversión a todo aquello que es tocado por los partidos políticos, así como el descredito en el que se encuentran las diferentes instituciones del Estado.

 Sin embargo, uno de los resultados positivos, ha sido que en su mayor parte, la sociedad ha logrado dirimir sus conflictos y controversias a través de vías institucionales, específicamente a través de la vía electoral.

Sobre todo a partir de la denominada gran reforma político electoral de 1977, en la cual se abrió la puerta para que las diferentes expresiones de la sociedad participaran en la lucha por el poder, dentro de los canales institucionales, a través de los votos y no de las balas y la violencia.

De ello podemos destacar la importancia de la flexibilización para la creación de partidos políticos (incluyendo el registro condicionado), y sobre todo apertura del congreso a través de la representación proporcional.

A partir de entonces, se abrió el camino de la opción y la pluralidad, clave para el inicio de la democratización del sistema político mexicano.

Del gobierno autoritario, al poder compartido.

Provenimos de un sistema político autoritario caracterizado por: a) la hegemonía de un partido y, b) la concentración de poderes, en manos del poder ejecutivo (presidencialismo).

Este modelo favorecía la toma de decisiones, prontas, verticales y autocráticas. Con lo cual se podía expropiar bancos, introducir nuevos impuestos, al grado extremo de cometer crímenes de lesa humanidad, con toda impunidad.

Fue hasta que el inicio del proceso de liberalización política, a partir de la reforma política de 1977, que gradualmente fue aumentando la competencia por el poder.

Uno de los resultados inesperados para el régimen político imperante, fue que al entrar nuevas opciones políticas al escenario electoral, estas fueron bien recibidas por la sociedad, la cual estaba ávida de nuevas opciones. Si bien el proceso fue gradual, hoy observamos con beneplácito que con la excepción de 9 estados que no saben lo que son las alternancias, en el resto del país las alternancias políticas comienzan a ser una constante, es decir en la mayor parte del país ya han sido gobernador por partidos diferentes, lo que les permite comparara, evaluar, castigar o premiar, el buen actuar de los  gobernantes. Clave para alimentar y consolidar la democracia mexicana.

Por ello, más allá de los cuestionamientos a los resultados electorales de 1988 y 2006, claramente podemos observar en los resultados un fuerte interés de la sociedad por generar cambios al sistema político, a través de la elección de opciones diferentes a las que han gobernado.

Podemos observar (más allá de las irregularidades del proceso electoral del 2006), que la sociedad ha optado por opciones distintas en la elección presidencial, y sobre todo en la elección de diputados y senadores.

Hoy es difícil que un partido obtenga la presidencia de la Republica y a su vez el control del Congreso de la Unión (diputados y Senadores).

Esto significa, que ya no basta con tener la Presidencia de la República, ni con lograr acuerdos entre el presidente y su partido, ahora para poder generar cambios o impulsar nuevas leyes e implementar un plan de gobierno, se necesita alcanzar acuerdos con las demás fuerzas políticas representadas en el congreso.

Con esto observamos que la sociedad desea un sistema político, con reales y efectivos contrapesos en el poder, en el cual se privilegie el dialogo y el debate de ideas, pero sobre todo, es importante destacar que la sociedad ha optado y quiere tener opciones políticas.

A pesar que la confección del sistema electoral mexicano -sobre todo durante los años 90-, busco favorecer la conformación de un modelo bipartidista, los resultados electorales dieron como resultado la conformación de un sistema de partidos, en el cual fueron tres las grandes opciones para la sociedad.

Hoy la situación es distinta, la sociedad pareciera no verse plenamente representada por los actuales partidos políticos, y en el escenario aparecerán nuevas opciones políticas como MORENA, un nuevo actor político que sin duda dinamizara el poco competitivo sistema de partidos.

Es momento de flexibilizar las reglas del juego lectoral, es momento de que se abra la puerta para nuevas opciones políticas. En la recién discusión de reforma electoral, deben establecerse nuevas reglas para que se formen nuevas canales de interlocución gobierno sociedad.

Una democracia se construye con opciones, por ello, México requiere nuevas alternativas y propuestas que permitan alcanzar el máximo histórico que es, consolidar nuestra democracia.  

“Por una sociedad libre de discriminación y de violencia”

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