Voz Ciudadana

México dividido, de izquierda a derecha II

Cuando hablamos de un México dividido, lo podemos observar a partir de los resultados electorales y de los resultados de diversas encuestas.

En primer lugar podemos observar que de acuerdo a las últimas elecciones presidenciales se demuestra que la tendencia del elector mexicano, está en la búsqueda de opciones distintas al partido en el poder. En el año 2000 se da la tan esperada alternancia política, en el cual gana un partido distinto al PRI-gobierno; en el 2006 la sociedad cuestionó fuertemente al partido en el poder, al grado que se habló de un fraude electoral, en medio de una elecciones sumamente cuestionadas; y en el recién proceso 2012, el partido en el poder PAN fue relegado al tercer lugar de las preferencias.

En segundo lugar, si recurrimos a los resultados de la encuesta de Alejandro Moreno del Votante Mexicano, podemos ver que la sociedad está claramente conformada en tres grandes segmentos, izquierda, derecha y centro.

De ello podemos inferir, que esta tendencia se reproduce al momento de elegir a sus representantes populares y/o gobernantes. Por lo que será difícil que un Presidente logre tener la mayoría del congreso, ya que este estará repartido en tres grandes tendencias, representadas en tres partidos.

Mirando otros estudios como la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Practicas Ciudadanas (ENCUP 2008),  y ante la pregunta de: ¿Usted se considera de izquierda o derecha?, el resultado fue el siguiente: el 14% se consideró de izquierda; el 12% de centro;  y un 32% de derecha, el resto fue no respuesta.

De acuerdo a los resultados del Latinobarometro en México, con la pregunta de: “En política se habla normalmente de izquierda y derecha. En una escala en donde 0 es izquierda y 10 es derecha ¿Dónde se ubicaría usted? el resultado fue: el 19% se consideró de izquierda; el 41% de centro;  y un 22% de derecha, el resto fue no respuesta.

Los datos de estas encuestas nos indican que la sociedad mexicana necesita y quiere opciones políticas, sean de derecha o de izquierda. Con esto podemos ver claramente la inviabilidad de pretender construir un modelo basado en un bipartidismo, y por ello no es conveniente siquiera el planteamiento de la reducción y/o eliminación de la representación ya que ello afectaría la conformación de gobiernos divididos, los cuales son una demanda del electorado en México.

A pesar del desencanto de la democracia mexicana, que no ha logrado consolidarse -pese a las alternancias-, y que además se ha visto sumamente cuestionada, ya sea porque no ha logrado generar crecimiento económico, o porque no ha logrado la deseada estabilidad política, de hecho en algunos momentos se ha observado una cierta parálisis gubernamental y legislativa, la cual se ha visto reflejada en que las denominadas reformas estructurales no han logrado ser aprobadas, sin que ello signifique que sean positivas, lo positivo es la necesidad de dialogar y construir acuerdos entre las diferentes fuerzas políticas, las cuales hasta el momento, no han incluido a los partidos minoritarios con representación en el Congreso, prueba de ello es un Pacto por México, el cual ha determinado la agenda pública nacional, misma que ha sido excluyente, ya que en esencia es un pacto entre las elites, que poco o nada favorecen la consolidación democrática.

Sin embargo, lo cierto es que hoy, a diferencia de hace 4 décadas, en el congreso se puede discutir y conocer diferentes visiones sobre los cambios que requiere el país, y ello es fundamental en una democracia. Lo más lamentable seria que no existieran opciones reales para llegar al poder, hoy además están surgiendo nuevas expresiones políticas partidarias que pueden ayudar a fortalecer el desgastado sistema de partidos imperante.

El sistema político mexicano ante esta nueva realidad, debe seguir creando las condiciones mínimas para el cambio dentro de un modelo democrático, debe crear las condiciones para lograr consensos, y no una tiranía de las mayorías.

Hoy la evidencia demuestra que las preferencias políticas de la sociedad mexicana están en la conformación de gobiernos divididos.

No podemos pensar que son un mero accidente político o institucional, hoy la clase política en México debe aprender a construir consensos, y para ello lo primero que deben hacer es recuperar la confianza del electorado, y ser reales interlocutores de la sociedad que les permita que las decisiones que adopten sean aceptadas, primero al interior de sus partidos y luego al resto de la sociedad.

“Por una sociedad libre de discriminación y de violencia”

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