Voz Ciudadana

Matrimonio igualitario un tema de Estado, no de creencias

En los últimos días se ha generado un debate entre la opinión pública, para que se respeten los derechos humanos de quienes desean casarse, en específico de las personas del mismo sexo.

Sin embargo, aún está presente la doble moral de quienes, por un lado no son transparentes y no rinden cuentas desde el poder público, y por otro lado minimizan un tema de derechos humanos, al decir que es un tema de poco interés para la sociedad (que si lo es), y demeritan el trabajo de la sociedad civil en Hidalgo, cuyo trabajo es sumamente valioso.

Cabe recordar que la sociedad civil realiza sus actividades con prácticamente cero apoyo gubernamental y me refiero a las organizaciones y liderazgos que luchan a favor de los derechos humanos, quienes con reconocimiento o sin reconocimiento oficial, trabajan por la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.

En comparativa podemos observar a un organismo como el Consejo Consultivo Ciudadano, que no es sociedad civil, pero que ha buscado suplantarla. Quienes tan solo en este año recibirán más de 14 millones, para actividades que ya realizan las organizaciones civiles.

Por ello hay que recordar que por definición teórica y práctica, la sociedad civil no necesariamente debe contar con un registro gubernamental, estos registros son un mecanismo funcional para ciertos esquemas de coinversión social (gobierno-Sociedad), es decir parte de un requisito burocrático-legal, para que se puedan impulsar proyectos emanados con recursos de las organizaciones y del estado.

Sin embargo debemos ser muy enfáticos que la lucha por los derechos humanos, va más allá de cualquier registro o trámite ante una entidad pública.

QUE ES Y QUE NO ES SOCIEDAD CIVIL

Para fines prácticos deberemos entender a la sociedad civil como una esfera no ligada al Estado, integrada por un conjunto de asociaciones autónomas e independientes, con cuatro características insustituibles: el interés por lo público, un carácter no lucrativo, autonomía respecto al Estado, y que no buscan la conquista del poder político.

Lo que les permite ser capaces de influir en el proceso de toma de decisiones.

De acuerdo a lo anterior, ningún grupo u organización perteneciente a la sociedad civil puede intentar representar a todo un conjunto de intereses, pues cada uno de los grupos que se van creando, responden a una problemática o necesidad especifica no atendida, por lo que cada uno tiene diversos intereses.

Claro está que en sistemas políticos autoritarios se presentan casos donde se busca la creación de organizaciones que traten de agrupar un conjunto de intereses, buscando debilitar a la propia sociedad civil, sin prever las consecuencias en la gobernabilidad, afectando gravemente la legitimidad del sistema político.

NO A LA DISCRIMINACIÓN RELIGIOSA, SÍ AL MATRIMONIO IGUALITARIO

Debemos estar a favor en todo momento de la libertad de creencias religiosas, tan solo en México de acuerdo a los datos de la Secretaria de Gobernación, hay 8 mil 311 Asociaciones Religiosas, de las cuales hay 206 en Hidalgo.

Es decir la pluralidad de creencias y de opiniones, es amplia y diversa, hasta en materia religiosa, porque la sociedad heterogénea, dinámica y cambiante.

Y así como hay quienes profesan alguna religión de las muchas que hay, también hay quienes no profesan ninguna.

Ser buenas personas y profesar el amor al prójimo, va más allá de cualquier creencia religiosa, ya que profesar o no, alguna religión en específico, no nos hace ni mejores, ni peores personas.

Es la suma de nuestros actos, el actuar diario, y sobre todo el respeto a la dignidad de las personas, lo que nos define.

Esto en relación a las declaraciones de la Arquidiócesis de Tulancingo, quienes dicen no estar en contra de los homosexuales, pero que no se casen.

Como si el tema del matrimonio fuera un tema exclusivo de alguna iglesia, o de alguna creencia.

El tema de fondo radica en que su concepto de familia está desfasado de la realidad, y para ello, como lo mencione en mi columna anterior, debemos tener claro que la sociedad es dinámica y cambiante, por eso la Organización de las Naciones Unidas, ha atenido que reconocer la existencia de diferentes tipos de familia: Familia unipersonal; Familia nuclear; Familia extensa, y Familia compuesta.

En su versión anquilosada, la justificación que dan los sectores ultra-conservadores se basa en su razón, la misma que les dicta que un matrimonio está orientada a la procreación.

Pero hoy cada quien decide el número y espaciamiento de sus hijos, no es un tema religioso, es un tema de derechos sexuales y reproductivos.

PORQUE ESO DIGO SÍ AL MATRIMONIO IGUALITARIO

Digo sí al matrimonio igualitario, porque es un tema de derechos humanos, que lo haga quien así lo desee, y que todo estado garantice este legitimo derecho.

Y es legítimo porque se basa en un pacto social y voluntario entre dos personas.

No a la intolerancia religiosa, No a la discriminación, si al matrimonio igualitario

"Por una sociedad libre de discriminación y violencia"

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