Voz Ciudadana

En Hidalgo no cabe la discriminación por preferencias sexuales (I)

Una sociedad moderna es aquella que ha logrado el establecimiento pleno de los derechos humanos, y para ello se requiere vivir en un entorno libre de toda discriminación, siendo el Estado en su conjunto el que debe garantizar e impulsar esta condición.

Para que un Estado, una comunidad, un grupo social, pueda llamarse moderno y desarrollado, necesita respetar y reconocer abiertamente la diversidad -social, cultural y sexual-, que existe en México, la cual debe respetarse los ámbitos públicos y privados, ello generará las condiciones propicias para una convivencia libre de estigma, prejuicios y estereotipos que conducen a una lamentable conducta discriminatoria, en específico hacia las personas LGBTTTI (Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual).

Aun, en nuestro estado existen prejuicios, actitudes y prácticas claramente discriminatorias en mayor medida hacia las mujeres, los indígenas, los adultos mayores, los migrantes, las personas con discapacidad y sobre todo, la discriminación por preferencias sexuales, existiendo prejuicios y actitudes, hacia la comunidad LGBTTTI, predominando una cultura de homofobia, situación que debe ser superada, aunque debemos resaltar los obstáculos presentes, como lo son las propias religiones, quienes no logran dejar atrás las posturas homófobas, queriendo imponer su propia visión de una sociedad homogénea, al no reconocer las diferencias sociales existentes.

Una sociedad moderna es aquella que ha logrado el establecimiento pleno de los derechos humanos, y para ello se requiere vivir en un entorno libre de toda discriminación, siendo el Estado en su conjunto el que debe garantizar e impulsar esta condición.

Gobierno y sociedad debemos trabajar, por asegurar la dignidad de los seres humanos como personas, en su dimensión individual y social, material y espiritual.

El fin último de los derechos humanos es lograr que los miembros de una comunidad global e inter-actuante, puedan manifestar sus exigencias libre y democráticamente, gozando de los cauces y procedimientos que posibiliten la satisfacción y reconocimiento de sus necesidades.

La discriminación tiene como rasgo característico y preocupante, que a pesar de ser un problema arraigado, pensamos esta fuera de nuestra realidad social. Esto se debe a que actúa de forma silenciosa, lo que genera que se continúen produciendo y reproduciendo esquemas de discriminación.

Discriminar forma parte ya de una cultura que se ha transmitido de generación en generación, lo que nos obliga a erradicar este mal de inmediato, si queremos paz y armonía entre los miembros de nuestra comunidad.

Actualmente sabemos que la discriminación se deriva y degenera desde la niñez, configurando conductas que se reafirman con sistemas y culturas autoritarias, donde el marco legal es insuficiente -o no existe-, lo que ayudaría a prevenir y erradicar las prácticas que se encuentran en el imaginario colectivo y en las subculturas de la población.

En México fue hasta el año 2001 que se estableció en la constitución la prohibición de la discriminación, sin embargo es hasta el 2011 que se hace explícito, por preferencias sexuales.

Con esto se buscaba superar rasgos que tradicionalmente eran utilizados para distinguir, como lo fue el sexo, el origen étnico, el color de la piel, y otros que surgen de la mentalidad social como lo es la homosexualidad, sin dejar de lado otros, como la distinción por discapacidades, nacionalidad, credo religioso, edad, lengua, ideología, y sobre todo la posición económica. Sin embargo a 10 años de reformada la constitución, seguimos siendo una sociedad altamente discriminatoria.

Si no se logra abatir lo anterior, se mantendrá una relación asimétrica entre personas y grupos de personas, dando un trato de inferioridad por parte de grupos considerados superiores. Nadie puede ser considerado inferior tan solo por su color de piel, ocupación,  nivel socioeconómico sexo, preferencia sexual, etc., si esto sucede hablamos de un claro acto de discriminación.

En Hidalgo debemos enfrentar las distintas formas de exclusión, discriminación y negación de acceso pleno a sus derechos humanos.  Debemos romper con la difusión y aceptación normalizada de prejuicios acerca de la diversidad sexual, que en la vida diaria se traducen en diferentes formas de violencia y discriminación en ámbitos sociales, culturales, religiosos, laborales, legales y políticos.

“Por una sociedad libre de homofobia y transfobia”

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