Voz Ciudadana

Cohesión Social, el factor de desarrollo en México

El concepto de cohesión social surge ante la necesidad de superar problemas estructurales, que pese al crecimiento que ha logrado tener México, como en el resto de América Latina, aún no se han logrado reducir los altos índices de pobreza y la extrema desigualdad.

 Aunado a lo anterior, también se continúa la reproducción de la discriminación y la exclusión social.

 Ante ello, se deben construir espacios de interacción positiva, lo que implica la implementación de políticas públicas y gubernamentales que apuntalen una cohesión social basada en valores democráticos.

 La cohesión social, también llamada integración social, requiere del esfuerzo permanente de los distintos actores políticos, sociales y económicos que integran cualquier sociedad, es decir, se debe involucrar a las organizaciones públicas y privadas. De esta manera, con la suma de esfuerzos, se fortalece el tejido social y se logran avances importantes.

 Para medir la cohesión social en México, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), incorpora indicadores que ayudan a conocer el nivel de desigualdad económica y social de la población a nivel nacional, estatal y municipal, así como indicadores de redes de apoyo e intercambio social a nivel estatal. Lo anterior permite aproximarse al nivel de equidad y solidaridad que existe en una sociedad.

Cohesión social, por el país que queremos

A nivel nacional, ha surgido una interesante iniciativa, denominada Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, iniciativa de la sociedad civil organizada que a través de la articulación de más de 60 organizaciones se busca impulsar acciones para coadyuvar en la lucha por la erradicación de la pobreza y la desigualdad, problemáticas estructurales, que afectan al mundo entero.

 El primer paso es fortalecer y recuperar la cohesión social, y para ello se ha impulsado el Observatorio Nacional por la Cohesión Social como un ejercicio de participación ciudadana que busca integrar una red nacional de informantes en campo para recopilar información y testimonios sobre la realidad de la pobreza y la desigualdad con metodologías sólidas.

Motivos y propuestas de cohesión social

México es un país rico. Nuestra economía en los últimos 25 años ha crecido prácticamente el doble, las exportaciones de productos aumentaron 4 veces y la inversión extranjera directa es en casi cinco veces mayor.

 También ha crecido el gasto social, sin embargo, una constante sigue siendo la pobreza, la cual se mantiene similar a la de hace 25 años, por ello se convierte en un reto importante para los tres poderes del Estado y los tres niveles de gobierno.

 Sólo basta mencionar que aún el 53% de la población mexicana no tiene ingresos suficientes para estar por encima de la línea de bienestar, es decir, 64 millones de personas, de las cuales 25 millones no tienen el suficiente ingreso para alimentarse bien.

Por ello, toda iniciativa que busque contribuir a mejorar las condiciones y la calidad de vida de las y los mexicanos, debe ser tomada en cuenta. Es momento de ponerle un freno a la desigualdad y evitar que la pobreza crezca.

Si bien, Cohesión Social es un nuevo proyecto para la nación que nace desde la sociedad civil, es importante que pueda ser valorado, y sus resultados tomados en cuenta por las y los tomadores de decisión, para seguir construyendo paso a paso, día tras día, el país que queremos.

 Todas y todos debemos tener la mirada fija en la construcción de un país con igualdad de oportunidades, sin privilegios ni corrupción.

 Para ello la iniciativa ciudadana plantea lo siguiente:

1. Inclusión económica y trabajo digno para todas las personas, impulsando entre otras medidas, decididamente, la economía social para generar riqueza desde y para los sectores más vulnerables y pobres.

2. Derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA) garantizados de manera universal y progresiva con medidas de igualdad e inclusión para indígenas, mujeres, personas de la tercera edad, jóvenes con rezago educativo, trabajadoras del hogar, desempleados, migrantes, entre otros.

3. Gobiernos eficaces y autoridades responsables, impulsando instrumentos de política pública orientados a garantizar el ejercicio de derechos, cerrar brechas de desigualdad, continuar con la ruta de la transparencia en el ejercicio de los recursos públicos, y sobre todo, privilegiar la rendición de cuentas, especialmente en las regiones más pobres del país.

4. Cultura de corresponsabilidad ciudadana que reconstituye el tejido social, invita a través de ejercicios de observación y otros, compartir los valores democráticos y dar sentido a la obligación que tenemos como contribuyentes y como ciudadanía que no solo vota, sino que participa activamente en la construcción de la casa común.

Estas son algunas propuestas que se pueden retomar para alcanzar la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.

 Claro debemos tener que debemos impulsar en cada espacio laboral, social, familiar o educativo, la participación ciudadana.

 Es tarea de todas y todos estar informados e involucrarnos en los asuntos públicos, y de manera organizada incidir en los procesos de toma de decisiones.

 “Por una sociedad libre de discriminación y violencia”

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FB: Alfredo Alcala Montaño
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