Voz Ciudadana

Agresión a periodistas y ciudadanía ¿y la CDHEH?

Según declaraciones publicadas en diarios locales, el primer visitador de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH), Humberto Vieyra Alamilla, dijo que los derechos humanos no se pueden exigircon pedradas, ello en referencia a la manifestación de habitantes de Ixmiquilpan, en las inmediaciones de Plaza Juárez y las oficinas del Palacio de gobierno.

Es necesario insistir que la Voz Ciudadana rechaza cualquier acto de violencia, y por el contrario privilegia el dialogo, así como la generación de espacios de interlocución y deliberación.

 Actitud similar que debería asumir la propia CDHEH, con un trabajo serio y responsable en favor de las víctimas del uso y abuso de la fuerza pública.

Esto se debe a que derivado del conflicto entre grupos organizados de Ixmiquilpan y la policía estatal, se vieron afectados ciudadanos y periodistas.

De ello no hace mención la CDHEH, quienes deberían de investigar si efectivamente las fuerzas estatales utilizaron gases lacrimógenos o gases pimienta, como han acusado las víctimas, es decir ciudadanía que circulaba, así como compañer@s periodistas quienes se vieron afectados.

Siendo muy grave que a uno de los compañeros periodistas lo querían llevar a galeras por confundirlo con uno de los manifestantes, la razón, su aspecto físico al ser originario de aquella región del Valle del Mezquital.

Es decir los cuerpos policiacos no tenían claridad de que personas participaron en los hechos violentos del pasado martes, y ello hace suponer que pudo haber detenciones arbitrarias o en su defecto en otras acciones similares, para ello la CDHEH debe intervenir, para inhibir todo acto que pueda atentar contra los derechos humanos.

Una Comisión de Derechos Humanos debe ir más allá de unas pedradas (tema que debe investigar la PGJEH), la CDHEH debe averiguar sobre el uso de gases tóxicos y detenciones arbitrarias.

La Voz Ciudadana no está a favor de la violencia en ninguna de sus formas, pero si debe quedar claro que la CDEHEH debe en primer lugar velar por que se garanticen los derechos humanos, y que la ciudadanía pacifica, no se vea involucrada o afectada por el uso de la fuerza pública.

Por otro lado, queda claro que la CDHEH tampoco ha sido capaz de fungir como instancia interlocutora o mediadora, entre los grupos organizados y las autoridades.

Gases lacrimógenos y derechos humanos

Desde 1990 las Naciones Unidas han dictado algunos lineamientos sobre cómo y cuándo se deben utilizar este tipo de armas.

De esta manera el uso de los gases lacrimógenos está sujeto a ciertas condiciones: Su uso debe ser excepcional y en proporción con la gravedad del peligro que desea prevenirse; su empleo no debe derivar en lesiones o amenazas a la vida; debe garantizarse la presencia del personal médico necesario para atender a cualquier persona herida (cosa que no ocurrió en la manifestación del martes) y por ultimo deben implementarse mecanismos que permitan informar, a familiares y amigos, del estado de salud de las personas que puedan verse afectadas.

De acuerdo a estándares internacionales en materia de protección de derechos humanos, el uso de “gases o bombas lacrimógenas” se puede equiparar al uso de la fuerza potencialmente letal. “Si se envenena el aire, se les está quitando a las personas la habilidad para protestar”.

El uso de este gas en protestas ha sido criticado porque puede conllevar a un uso indiscriminado o porque en ocasiones generar problemas de salud entre los manifestantes.

De hecho Amnistía Internacional pide a los diferentes gobiernos, que el gas lacrimógeno y otras armas, municiones y material utilizados en operaciones de los organismos encargados de hacer cumplir la ley se incluyan entre las armas convencionales reguladas por el tratado internacional sobre el comercio de armas.

Hay ejemplos a nivel internacional del daño mortal del gas lacrimógeno contra manifestantes, como el caso específico de Bahréin donde se tiene registrado al menos, 13 muertes provocadas por el uso del gas lacrimógeno contra manifestantes pacíficos, de parte de las fuerzas de seguridad.

Debe quedar claro que utilizar gas lacrimógeno de manera indebida, ya sea en zonas cerradas o contra manifestantes desarmados, que no hagan más que ejercer su derecho a la libertad de expresión y reunión, su uso puede constituir una violación de derechos humanos.

Amnistía Internacional ha solicitado a diferentes autoridades de varios países, que hagan públicas las instrucciones dadas a las fuerzas de seguridad participantes en operaciones de control de manifestaciones.

Es claro que la Voz Ciudadana no está de acuerdo con la violencia, ni con el abuso de la fuerza pública y menos con el uso de gases lacrimógenos o pimienta.

Este espacio se manifiesta en favor de los derechos de manifestación y expresión, y lo más importante insistir en privilegiar ante todo el dialogo y la interlocución, claves en un estado moderno y democrático.

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