Opinión

Autonomía universitaria a conveniencia gubernamental. Parte 5

En suma, el Consejo de Honor se erigió en la máxima autoridad de la Universidad.[35]

El Consejo Universitario estaría presidido por el rector y formado por los directores de las Facultades, Escuelas e Institutos; un consejero catedrático y un alumno por cada una de ellas, y un representante de los empleados de la Universidad (artículo 16).

Sus atribuciones comprenderían la organización de la Universidad en determinadas Facultades, Escuelas e Institutos, aprobar y reformar los métodos y programas de estudio, aprobar el Presupuesto Anual de Egresos, conferir grados honoríficos, etc. (artículo 21) [36].

Quince diputados hicieron uso de la palabra para elogiar las "virtudes ciudadanas y patrióticas" del gobernador, lo mismo que sus proyectos educativos.

Por su parte, el dirigente de la FEP hizo notar los "pasos moderados y de ponderación" que siguió el estudiantado poblano para lograr el "gran triunfo" de la autonomía universitaria.

Treinta años después, algunos ex miembros de la FEP, todavía enfatizaban que en la lucha por la autonomía, los militantes de esa organización y "los estudiantes en general" estuvieron convencidos de la "generosidad de sus ideas, y de su respeto mutuo con el gobierno del Estado".[37]

El "Consejo de Honor"

En vísperas del movimiento de autonomía universitaria, el gobernador Rafael Ávila Camacho mostraba un resentimiento hacia la institución que había hecho fracasar sus proyectos de militarización y de separación de las preparatorias.

"Fue por esa razón que la Federación Estudiantil Poblana, después de los hechos señalados, empezó a manejar la idea de la autonomía para evitar nuevas intervenciones del Gobierno".[38]

Antonio Esparza Soriano revela un episodio muy significativo en el otorgamiento de la autonomía.

A principios de 1956, en la inauguración de un congreso cultural, en el salón barroco de la Universidad, se suscitó una conversación entre el ex presidente Emilio Portes Gil y Rafael Ávila Camacho, quien comentó al ex mandatario: "-Señor licenciado: me han llegado rumores de que pequeños grupos de alumnos y maestros de esta Universidad van a solicitarme que les otorgue la autonomía. Usted, que se la dio como Presidente de México a la Universidad Nacional en 1929, ¿qué me aconseja?"

-Que se la dé, señor Gobernador. Es la única manera de que terminen sus problemas con la Universidad. Ahora le corresponde a usted resolverlo todo. Si la Institución se convierte en autónoma, tendrá que gobernarse por sí misma, y ya no podrán acudir a usted ni el rector, ni los directores de las escuelas, ni los maestros ni los alumnos, para que atienda los asuntos que sólo a ella le competen. ¡Hágalo, señor Gobernador!-

-Gracias, señor licenciado. No lo había visto yo desde ese punto de vista.

- Otra sugerencia, señor Gobernador; asegúrese usted de que la autonomía no sea absoluta…Sin que lo parezca, conserve usted el control.

-Nuevamente gracias, señor licenciado".[39]

En efecto, la nueva legislación incluyó como una importante concesión para la derecha y el autoritarismo oficial, la implantación del "Consejo de Honor" que "les garantizaba su proyecto ideológico a nivel local y federal".[40]

"El Consejo de Honor… se constituye en un grupo elitista, formado por personas que pertenecían a un determinado grupo religioso y que dieron al traste, definitivamente para lo que queríamos nosotros para la Universidad Autónoma de Puebla".[41]

De entre los primeros integrantes del Consejo de Honor, todos menos uno estaban vinculados a grupos conservadores de la entidad, como el abogado ultraderechista José Antonio Pérez Rivero, quien solía decir ante sus alumnos de la Universidad: "Yo puedo hoy matar a un comunista y mañana ir a comulgar sin confesarme".[42]

Pérez Rivero impartía derecho laboral y fue representante de la Cámara Patronal en la Junta de Conciliación y Arbitraje.

Hoy en día, los empresarios de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo veneran su nombre en una escultura colocada en la llamada Plaza del Comercio, en la calle de Balderas, en la Ciudad de México.[43]

El 30 de noviembre, el Consejo de Honor nombró como rector interino a Armando Guerra y como secretario provisional a José Antonio Pérez Rivero. Finalmente, el martes 3 de diciembre de 1956 fue electo rector Manuel Santillana, hombre muy identificado con la Iglesia católica, y con los sectores más conservadores de la entidad" [44]

Del Consejo de Honor quedaron prácticamente excluidos los universitarios de ideas liberales, y en ese sentido los grupos derechistas vieron la autonomía como un triunfo de sus proyectos.

Uno de sus ideólogos, Manuel Antonio Díaz Cid, afirmaría: "fue indiscutiblemente un triunfo de la llamada derecha universitaria, ya que no sólo durante la lucha por conseguirla el Comité Pro Autonomía rebasó en doctrina, actividad y fuerza al grupo visible encabezado por Francisco Arellano".[45]

Dicho Consejo creó serias discrepancias dentro de la UAP que condujeron, en 1961, al movimiento estudiantil de reforma universitaria, que reflejó de nuevo la polarización de la sociedad poblana entre liberales, que exigían la desaparición de ese Consejo y conservadores, quienes apoyaban su permanencia.

Como resultado de dicho movimiento, dos años después, en 1963, se consiguió la plena autonomía con la promulgación de otra Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Puebla.