Opinión

Autonomía universitaria a conveniencia gubernamental. Parte 3

Como señalaron en la época algunas mentes críticas, detrás de los ataques a las políticas sociales podía apreciarse la influencia del estadounidense Plan Columbia, que buscaba la reducción de los fondos destinados a la educación pública y la promoción y aliento de la educación privada.[17]

La huelga de 1956 tuvo importantes secuelas en la sociedad y en el sector educativo.

Fue el primer paso en el desmantelamiento de la educación popular y marcó una mayor severidad del gobierno hacia la izquierda.

Despertó la conciencia social de muchos jóvenes y, como parte de una política gubernamental de compensación hacia los inconformes, motivó el otorgamiento de algunas concesiones para las instituciones de educación superior, lo mismo en la capital que en algunas entidades, como en Puebla, donde fue uno de los factores que produjeron el otorgamiento de la autonomía universitaria, aprobada en forma unánime por el Congreso Estatal el 22 de noviembre de ese mismo año. [18]

En el contexto político nacional, la huelga del IPN fue el primero de una serie de movimientos sociales que surgieron a fines del periodo presidencial de Adolfo Ruiz Cortines (1952 a 58); es decir, en la antesala de lo que sería el de su sucesor, Adolfo López Mateos.

Entre esos movimiento se contaron el movimiento sindical de los telegrafistas, iniciado a principios de 1958, el de Petróleos Petróleos Mexicanos (Pemex), el del Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM), encabezado por Othón Salazar, el de los ferrocarrileros, así como los conflictos sociales en el campo, que se manifestaron con una oleada de invasiones de tierras en los estados del Norte de la República. [19]

AUTONOMÍA, DE IZQUIERDA Y DE DERECHA

Como señaló Antonio Esparza Soriano, 1956 fue un año crucial para la Universidad, porque "ocurrieron dos acontecimientos de importancia extraordinaria: primero, perdió y recuperó su potestad sobre la escuela preparatoria, y como lógica consecuencia de ello, logró su Autonomía".[20]

En enero de ese año, el Congreso del Estado aprobó una iniciativa del gobernador para modificar el artículo 6 de la Ley de Educación Pública de la Entidad, arrebatándole a la Universidad el control de la escuela preparatoria.

Los medios de comunicación no informaron sobre esa decisión, pero en junio, algunos maestros que se enteraron de ella, la denunciaron ante el Consejo Universitario, que nombró una comisión para estudiar el problema.

El 26 de junio, la comisión presentó su dictamen donde justificaba que compete a la Universidad impartir la educación preparatoria...[21]

"Una vez aprobado el dictamen por el Consejo Universitario, se le envió al general Ávila Camacho, para que lo presentara al Congreso local, el que no tuvo más camino que ajustarse a la ley y declarar nulo el deseo del gobernador de apropiarse de la escuela preparatoria".[22]

En 1956, se alcanzó la autonomía de la universidad poblana, como producto de la perspicacia de los dirigentes de la FEP, quienes aprovecharon la consigna del gobernador Rafael Ávila Camacho de fomentar la educación pública, a la vez que se abstuvieron de solidarizarse con la huelga del Politécnico, reprimida en septiembre de ese año.[23]

En efecto, el gran movimiento estudiantil, que ocupó los titulares de los diarios nacionales, "no mereció la atención de los estudiantes universitarios poblanos, ni de los integrantes del Congreso del Estado que el 22 de noviembre de 1956 aprobara por unanimidad la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Puebla".[24]

Por otro lado, en la demanda de la autonomía, por una vez estuvieron de acuerdo tanto la izquierda como la derecha universitaria, los liberales y los conservadores.

Ambos "llegaron a coincidir en esta demanda, que era un viejo anhelo desde 1937, cuando el Colegio del Estado se transformó en Universidad de Puebla.[25]

Las dos formas de pensar desarrollaron sendos proyectos de la autonomía universitaria.

La FEP, encabezada por el estudiante de Medicina Francisco Arellano Ocampo, representaba el ala liberal, mientras que el Frente Universitario Anticomunista (FUA) y el Comité Pro Autonomía Universitaria encarnaban las fuerzas de la derecha católica.[26]

Ese mismo año, Arellano Ocampo había llegado a ese cargo enfrentándose a Ener Escobar, de ingeniería, y quien estaba totalmente apoyado por el FUA.[27]

Paradójicamente, el proyecto derechista de autonomía "era más avanzado que el que finalmente se aprobó".[28]

Encabezado por personajes conocido de la ultraderecha poblana, como David Bravo y Cid de León, Heriberto Rodríguez Concha y Ramón Plata Moreno, este último fundador de la Organización Nacional del Yunque, el Comité Pro Autonomía Universitaria presentó su propuesta el 14 de agosto de 1956.

Se resumía en los siguientes puntos:

Autogobierno, "por la práctica de la Democracia Universitaria, siendo la máxima Autoridad de la Institución el Consejo Universitario, integrado paritariamente por los representantes de maestros y alumnos".[29]

Independencia económica: la Universidad "deberá recibir un porcentaje sobre los ingresos anuales absolutos del Estado, que será fijado por ley, que le permita sufragar los gastos que entrañe su funcionamiento".

Libertad Académica, entendida como la "facultad que tiene la Universidad de darse su propio estatuto, que norme su vida interna, el cual deberá ser elaborado por su máxima autoridad, el Consejo Universitario".[30]

Libertad de Cátedra, y constitución de un patrimonio de la Universidad.