Tabula rasa

Más música experimental, para comprender lo incomprensible.

La semana pasada les dejé cuatro composiciones para iniciarse en una de las tradiciones más peligrosas del siglo XX: la experimentación: esa maldición tan democrática por ajustable y abarcadora: ahí van a dar todos: genios y estúpidos, únicos y pretenciosos. Ruiditos por aquí, ruiditos por allá, un poco de happening, voilá: lo experimental aflora. Y claro, si no se comprende, seguramente es arte: esa otra maldición. Pero para saber, más o menos, por dónde entrarle, ahora les propongo unos tracks que dan cuenta de las relaciones que durante el siglo XX se dieron entre tecnología, arte y música. Desde el momento en que se anexaron llaves a las flautas transversas, se inició el debate acerca de la pertinencia de perfeccionar la ejecución musical mediante implementaciones tecnológicas. La cuestión ahora abarca no sólo nuevos instrumentos, sino nuevas formas de crear y componer música: John Cage hizo del silencio y de la aleatoriedad un proceso creativo formal, Stockhausen involucró, aunque no lo crean, helicópteros en sus composiciones, etc. La música despiadada del siglo XX es violenta, estridente, ruidosa. Stockhausen, Cage, Xenakis, Boulez, y otros autores que, tal vez alejados de la música “culta” de la que hablé la semana pasada, ingresaron nuevos registros sonoros al patrimonio musical; sonidos y ruidos emitidos por máquinas, computadoras, autos, fábricas, etc., es decir, por el mundo y la cotidianeidad de nuestra época.

Escuchen, pues, si gustan, dos propuestas interesantes y lejanas en el tiempo:

1. Sacrament. Oleg Buloshkin. / Mosaic. Edward Artemiev. / Steam. Alfred Schnittke. Las tres obras fueron compuestas entre 1964 y 1971 para un raro instrumento llamado sintetizador ANS, inventado en 1938 por Evgeny Murzin. Se trata de un diseño para compositores basado en la sintetización de sonidos musicales complejos a partir de un número limitado de tonos, con la intención de interpretar música sin músicos ni instrumentos musicales. La base tecnológica de este invento es un método foto-óptico de grabación de audio, que hace posible obtener una imagen visible de una onda de sonido, y viceversa: sintetizar un sonido usando una onda de sonido dibujada artificialmente. El nombre ANS es un tributo al compositor, considerado ocultista, Alexander Nikolayevich Scriabin, quien, gracias a que poseía el don de la sinestesia, realizó los primeros estudios sobre teorías de asociación entre notas y colores, además de escribir las célebres Misa negra o Sonata de la Obscuridad, la Misa blanca o Sonata de la Luz y Prometheus: El poema del Fuego, donde se incluye una parte para “clavier à lumières”, un órgano colorido diseñado especialmente para la sinfonía.

2. Symphony #1 for dot matrix printers. [The User]. Dúo de experimentación canadiense, formado por el arquitecto e instalador Thomas McIntosh y el compositor y artista sonoro Emmanuel Madan. Sus proyectos replantean y analizan las relaciones entre los sistemas tecnológicos, la cultura y la experiencia humana. Acerca de la Sinfoníanúmero uno para impresoras de matriz de puntos, traduzco la información contenida en el booklet del cd.

“La Sinfonía #1 para impresoras de matriz de punto es un trabajo que transforma la tecnología banal de oficina en un instrumento para la ejecución musical. Empleando doce impresoras de matriz de punto, una docena de computadoras, hardware y un software diseñado específicamente para el proyecto, la Sinfonía va más allá del simple y sencillo sampleo del ruido de impresoras: se apropia de la totalidad del ambiente de oficina. La orquesta de impresoras está conectada en red a un servidor, y el “director”, inicia los comandos de impresión a tiempos coordinados y precisamente calculados. A través de la manipulación de caracteres electrónicos en archivos ASCII, la colección de decrépitas máquinas de oficina es utilizada para crear música rítmica de densas texturas.”

Los artistas crearon archivos en ASCCI, como los utilizados por Vuk Cosic, el artista que acuñó el término net-art y que trabajo traduciendo imágenes famosas de la cultura americana al lenguaje ASCCI. Los archivos que forman parte de la Sinfonía fueron incluidos en el cd, y un texto invita a los escuchas a alterarlos y editarlos para crear “remixes” y enviarlos a los artistas. Así, la obra podía ser transformada por el escucha, reprogramada e interpretada en cualquier impresora. Además de la música, [The User] apuesta por un discurso visual muy interesante. Recomendable ver los videos de sus instalaciones y performances, tanto de esta Sinfonía, como de la #2 y del Quartet por printers. En la página www.undefine.ca se pueden encontrar importantes experimentos que involucran nuevas tecnologías, arte y música.

Dénse.

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