Tabula rasa

"Remy Lacroix les manda saludos…"

… saludos y buenos deseos desde el fondo de su corazón, que es enorme y suave como una almohada de plumas. Insiste en que yo les diga lo siguiente: nada es lo que parece; mientras exhala una nube verde que inunda el cuarto. Que la pasen genial, que disfruten la vida, dice. Que hagan lo que siempre han deseado, no importa qué. ¿Quiere lanzarse en paracaídas?, hágalo, sin más. Sólo basta armarse de valor unos segundos, pagar y listo. Una vez que se paga el peaje pocos se arrepienten. Están, asegura mientras se calza unas botas que se le ven asesinas, a un clic de cumplir todos sus sueños. Porque los sueños son cosa de dinero, duds. Lo pagas, lo tienes. ¿Quieres salir a ejercitarte todas las mañanas? Hazlo, no lo anuncies. Si hoy corriste dos millas más que ayer a nadie le importa, ni siquiera a la flacucha que lo celebra con un laiq y una de esas patéticas caritas amarillas sonrientes que salen automáticamente cuando pones signo de igual y una dé mayúscula en la caja de comentarios. Se emociona y divaga, pero es hermosa mientras su mirada se pierde en el punto verde del lente de la cámara. Sean felices, amigous. Escuchen su música favorita a todo volumen. Pongan jazz suave y enciendan un cigarrillo. Préndanlo pensando en todas esas chicas pobres que terminaran prostituyéndose en las ciudades del tercer mundo. Hermosas y sensuales chicas pobres al servicio de la lujuria de avejentados ricachos atascados de viagra. Panzas hinchadas y llenas de pelos blancos sobre esos hermosos vientres morenos, planos, con un dulce pelaje aduraznado oscureciéndose hacia la entrepierna. Imaginen esa escena mientras fuman, y siéntanse dichosos de no tener que perder la dignidad de ese modo. ¿Creen que sus jefes los explotan, eh?, ¿que su trabajo no se corresponde con lo que estudiaron y que, además, deben mentir para guardarles las espaldas a políticos corruptos?, pues eso es la gloria. No tienen que sudar sus vientres contra esos gordos flácidos. Fumen tranquilos, pensando que ese tampoco será el futuro de sus hijas, de sus hermosas niñas que van al colegio y se creen desdichadas por no tener el nuevo aipod o por no poderse coger a Yostin Biber. Podrían, si de verdad quisieran, pero ustedes han procurado educarlas como animales, como animales que sólo cogen para reproducirse. Y está bien, no se ofendan. Fumen tranquilos pensando en que todo eso que han sembrado algún día florecerá y ninguno de ustedes terminará lastimado. Miro sus ojos: dos avellanas rodeadas de frutos rojos. Sus ojos felices con todas esas venillas hinchadas llenando de líneas rojas lo que debe ser blanco. Inhala y desde las burbujas del fondo de la pipa asciende un humo que la hace ver más atractiva. Cambia el trac desde su celular. La música electrónica me desespera en su monótono ritmo que, sistemáticamente, se quiebra con ascensiones dizque espirituales que funcionan perfecto con el ácido, pero no así. No le digo, porque se pone a bailar por la habitación y recuerdo las flores de manzanilla girando entre mis dedos cuando era niño: pequeñas flores entre mis dedos justo antes de deshojarlas para desbaratar su centro e inhalar su dulce polvo amarillo. Eso pienso mientras ella baila frenética para desplomarse en la superficie morada de la cama. Mira la cámara y se queda quieta, con los ojos fijos en el fondo del lente, suponiendo que se ve más sensual que nunca en la pantallita que ilumina leve mi rostro. Pero, le digo esperando reaccione positivamente, estábamos aquí para el espot. Ah, sí, el espot. Se levanta, sale de la habitación y regresa un minuto más tarde con un gorro rojo en la cabeza. Feliz navidad, chicos, dice mientras gatea sobre la cama. Sean felices. No coman demasiado. No queremos sus venas atascadas de colesterol, no queremos que sufran un derrame cerebral, no nos gustan los vegetales. No así. Vayan con sus familias y hagan como que no ven porno, como que no saben lo que sabemos que saben. Finjan que no han inhalado coca y que no han despertado de la embriaguez con el dulce olor de un popr, con un negro detrás de ustedes y ya siendo muy tarde para arrepentirse. A disfrutar la vida, duds. Besen a sus esposas, abracen a sus hijos y muéstrenles el buen camino. ¿Quedó bien así? Mi gesto parece responderle. Se disculpa: Lo volveremos a hacer, prometo concentrarme. ¿Me veo bien así?, el traje de Sexy Santa es un cliché, ¿no? Muevo la cabeza, afirmativo. Bueno, vamos de nuevo. Remy, saluda a tus fans. Hola, chicos, Remy les manda saludos, saludos y buenos deseos desde el fondo de su corazón que es tan grande como…

Feliz navidad. Ustedes saben.

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