Tabula rasa

Perro cariño

I

Me dijiste que no me fijara en las marcas de tus piernas, en esos puntos morados que simétricos, opuestos el uno al otro sobre la piel interna de tus muslos, me recordaban mi lugar en tu universo. dijiste que no me lo tomara personal. que lo olvidara y me colocara ahí mismo, en ese hueco donde tu novio se acomoda y le gusta. y no sé si en verdad te fijas en tanto dolor que me siembras. en toda esa arena que vas depositando en mi corazón, que es pequeño. a pesar de todo, lo hago. es sólo que prefiero fingir que lo nuestro es verdadero. no es que no lo sea, el problema es que no supimos entregar lo uno sin comprometer lo otro. entonces me coloco y no sé si piensas en tu novio, si ves su fantasma, su silueta rebasando mi cuerpo, que es delgado y casi transparente. me gustas, y te lo digo. preferirías no lo hiciera: las palabras lo complican todo. tú sólo dices las necesarias y prácticas. no me dejes marcas. no me dejes marcas.

 

II

Me dijiste que no importaba el viento que aventaba sapos contra la ventana: los pobres intentaban saltar del techo hacia el estanque pero la tormenta los llevaba directo al cristal. los golpes gelatinosos se confundían con ese croac que hacen cuando los presionas demasiado. escribiste palabras sueltas en la primera hoja de un libro que no era el tuyo. escribiste como quien no quiere, como las nuevas generaciones que se sientan frente a sus computadoras a cambiar el curso de la literatura mientras escuchan música electrónica y beben perrier y leen cuentos de chicas que se dejan tocar por ancianos a cambio de bolsos gucci. era un mensaje, por más que lo negaras. nadie escribe perro y cariño al azar. uno deja palabras sueltas esperando que el otro sepa unirlas. y sabías que lo haría. porque me conoces y sabes qué lado prefiero de la cama. incluso cuando llegamos, escapando a escondidas de esas fiestas que odio, a un cuarto en el que nunca hemos estado antes, sabes en qué lado voy a preferir dormir luego de hacer el amor. por eso supe que perro cariño no era cualquier cosa. y que no podría morderte. tienes todo controlado.

 

III

Me pediste una canción larguísima. una hermosa canción de una banda canadiense. y te miré contra la luz de la lámpara que se multiplicaba en el espejo del tocador. estábamos exhaustos. vi cómo cerraste los ojos y te fuiste a otro lugar, lejos. y supe que al otro día regresaría a mi casa y escucharía la canción y te pensaría. esas marcas en tus muslos. y esto que llevo dentro y no ha alcanzado nunca para convencer a nadie. perravida.

 

IV

Me dijiste que no importaba la rabia que me agitaba el estómago. me dijiste que no importaba la noche húmeda y no llevaras chamarra porque querías dormir conmigo. y llegamos en silencio al cuarto y nos desvestimos. nos besamos pero yo sentía que ya algo estaba roto entre nosotros. recuerdo que pude haber dicho mucha mierda y no recuerdo lo que en realidad salió de mi boca. dormí del lado equivocado. susurraste: no importa. te escabulliste antes de que despertara. antes que el sol iluminara los pasillos y deslizara tu sombra por debajo de las puertas. no importa, me dije imitando tu acento. no importa.

 

@jalfvalba2