Tabula rasa

¡Madres!

Hace un año publiqué, en este mismo espacio, un estilo de brevísima historia del día de las madres. Aunque no es práctica habitual (ni que se respete), decidí revisar y corregir el texto y, obviamente, republicarlo hoy (¿en qué otra fecha sería adecuado?, pienso sarcásticamente). Si lo leyeron el año pasado y gozan de una memoria prodigiosa, bien pueden pasar a la siguiente página. Si no, pues acá se enterarán de datos interesantes del festejo a las madres: cómo fue de una celebración de la Tierra al derroche conspicuo característico de hoy.

I

Hay de madres a madres: del chinga a tu madre al está con madre, por ejemplo, hay un trecho que sólo manifiesta nuestra pasión por los extremos. Todo o nada: en la madre está la raíz del golpe con el madrazo (que también solemos llamar putazo); de lo indeterminado y lo insignificante, o sea: de las madres que guardamos y lo que vale madre; de lo único en eso de que madre sólo hay una; de la santidad en la madrecita y hasta la sabrosura en las mamacitas. Tan ambiguo el recurso de la madre que sirve para mucho o a madres, y para poco o casi nada o una madre. Lo que endiosamos por dadora de vida vive en el mismo campo semántico que lo que no sirve o está madreado. Contradicciones que sólo se comparten con la chingada, que también es tope y abismo, cielo e infierno, triunfo y fracaso, todo y nada.

II

Las celebraciones a la madre tienen su origen en las antiguas deidades relacionadas con la Tierra y la fertilidad. Luego, en la Grecia clásica, Rea era celebrada por ser la madre de Zeus, Poseidón y Hades: casada con Cronos sufre el hecho de que, por miedo a ser destronado, su esposo devore a cada uno de sus hijos. La diosa salva a uno, Zeus, quien ya en su adultez enfrentará a su padre y lo obligará a regurgitar a sus hermanos. Una de sus hijas, Hestia, se convirtió en diosa de la cocina, de la familia y del hogar, representado por el fuego, del cual se encargaba en la sala principal del Olimpo. Hestia juró permanecer virgen y no tuvo hijos, pero aún así en ella se cifra el carácter de las futuras madres occidentales: silenciosas, abnegadas y sacrificadas: Hestia odiaba inmiscuirse en las discusiones de sus hermanos y los demás dioses, por lo que permanecía callada ocupando el  trono más sencillo de la sala. Además, cuando Zeus propuso que Dionisio ingresara al Olimpo, Hestia, para evitar discusiones, le cedió su trono. Fue una diosa principal, y su culto se extendió entre los romanos, quienes la llamaron Vesta. A ella le hacían los primeros ofrecimientos y sacrificios en los banquetes.

III

La madre del panteón azteca es Coatlicue, creadora de Huitzilopochtli. Diosa-madre dual: uno de sus lados representa a la madre bondadosa, la Tierra de donde nacen los vegetales y las cosechas, el otro es la serpiente que devora la vida. Vida y muerte en la representación de la madre celestial de los aztecas. Se embarazó de Huitzilopochtli con una pluma de colibrí que se levantó mientras barría, y no de manera natural, lo cual levantaba sospechas. Su hija Coyolxauhqui, enfurecida por la deshonra que eso representaba para su madre y para ella y sus otros cuatrocientos hermanos, decide asesinarla, pero Huitzilopochtli nace armado y mata a sus hermanos traidores, decapita a Coyolxauhqui y arroja su cabeza al cielo, donde se convierte en la luna. Los otros cuatrocientos hermanos se volvieron en estrellas. Madre todo (muerte y vida) e hijo defensor, herencia simbólica que aún preservamos.

IV

Los festejos “modernos” del día de las madres están en Estados Unidos, durante la segunda mitad del siglo XIX, y en tres mujeres abolicionistas y activistas. Primero está Julia Ward, quien escribió la Proclama del día de las madres –texto, más o menos, fundador de la celebración– como un reclamo contra la Guerra Civil que dejaba los hogares con el “pestilente aroma de las matanzas”. Luego, Anne Reeves organizó el Mother’s work day, que era dedicado a hacer trabajos humanitarios. Después de su muerte, su hija, Anne Jarvis, quiso conmemorar a su madre y su labor altruista: el 10 de mayo de 1908 organizó una ceremonia en su estado, West Virginia, la cual fue oficializada por el presidente Woodrow Wilson en 1914.

V

En México la historia del 10 de mayo es, tal vez, la más triste. En la instauración de la celebración está Rafael Alducín, director del diario nacional El Excélsior hacia 1916. La propuesta tenía como objetivo contrarrestar una fuerte ola feminista que se levantaba desde Yucatán, donde un grupo de mujeres, apoyadas por el Consejo de Educación Pública dirigido por José de la Luz Mena, pretendía distribuir el folleto “La brújula del hogar” de Margaret Sanger, feminista neoyorquina, en el que se orientaba a mujeres sobre métodos anticonceptivos y los beneficios de los matrimonios naturales y el amor libre, la emancipación de las mujeres y sus derechos.

@jalfvalba2