Tabula rasa

Falsedad

I

El 8 de noviembre de 1602, la Universidad de Oxford abrió al público la Biblioteca Bodleiana. El acervo original, reunido por Thomas Bodley, constaba de unos dos mil ejemplares en vitela, donde se dejaba leer, en grande y justa letra manuscrita (por citar a Louis B. Wright), el nombre del benefactor (el donante del libro), para que a ningún lector escapara la generosidad de los amigos de Bodley. Su historia (tanto del edificio como del acervo) se remonta al siglo XIV, cuando Thomas Cobham, obispo de Worcester, montó la primera biblioteca conocida de Oxford: una pequeña colección de libros encadenados (de modo que pudieran leerse pero no sacarse del edificio). La colección Cobham creció considerablemente entre 1435 y 1437, cuando Hunfredo de Gloucester, hermano de Enrique V, donó una gran cantidad de manuscritos. Fue necesario entonces un nuevo edificio para albergarla, el cual fue mandado construir en la Divinity School y concluido cincuenta años después. A lo largo del siglo XVI, esta importante colección fue mermada hasta su casi desaparición: sólo tres ejemplares originalmente pertenecientes a Hunfredo sobrevivieron. Por eso Bodley, egresado de Merton, escribió al vice canciller de la Universidad, ofreciéndose a llevar a cabo el rescate y desarrollo de una nueva biblioteca.

Para 1603, gracias al vario interés bibliófilo de Bodley, la biblioteca ya contaba con manuscritos turcos, ejemplares chinos, numerosos incunables y codice unici. Siete años más tarde, Bodley acordó con la Stationers Company (Honorable Compañía de Imprenteros y Periódicos), copiar y albergar cada libro registrado e impreso por sus agremiados.

La colección creció exponencialmente.

II

Poco después de su fundación, en 1605, llegó a la Bodleiana uno de los seis códices mixtecas que sobrevivieron a la conquista. Probablemente fue obtenido en 1604 por John Bill, librero al servicio de Bodley. Registra, por uno de sus lados, la genealogía de Tilantongo, principal centro político de la Mixteca Alta. El otro lado, el más antiguo, narra los orígenes y biografía del señor Cuatro Viento.

III

Entre 1635 y 1640, el arzobispo William Laud donó a la Biblioteca su colección de manuscritos, entre los que se encontraba un códice indígena originario del centro de México. De 24 hojas, escrito poco antes de la conquista española, trata, al parecer del tonalpohualli, o calendario ritual azteca.

IV

Más tarde, el jurista John Selden (a quien John Milton llamó “el principal de los hombres sabios de esta tierra”), dejó a la Bodleiana su enorme colección de libros y manuscritos. Entre ellos iba uno que Selden obtuvo del hijo de Samuel Purchase, quien lo consiguió en 1616, y que antes, Richard Hakluyt (promotor del establecimiento inglés en América) había comprado por 20 francos franceses. En 1553, este ejemplar fue firmado por André Thévet, cosmógrafo del rey Enrique II de Francia, quien se cree lo obtuvo de corsarios franceses que atacaron un barco español que llevaba muestras del nuevo reino a la península. El libro fue creado por encargo unos veinte años luego de la caída de Tenochtitlan (es decir, en la década de 1530), y consta de 71 hojas divididas en tres secciones: la historia del pueblo Azteca de 1325 a 1521 (es decir, de la fundación de Tenochtitlan hasta la conquista española), los pueblos conquistados por la Triple Alianza y su lista de tributos, y una breve descripción de la cotidianidad mexica. El códice lleva el nombre de Antonio de Mendoza, primer virrey de la Nueva España, quien probablemente lo encargó para mandarlo como regalo al monarca.

V

Bibliotecas: esos paraísos de libros de historias de historias de historias e infinitas conexiones.

@jalfvalba2