Tabula rasa

"Crudo de todo"

El presente texto forma parte de una conferencia dictada en el Primer Congreso Internacional en Defensa de las Adicciones. La reunión de expertos, a la que fui invitado por recomendación de uno de mis maestros, giró en torno a la reflexión de las posibilidades del libre ejercicio de la intoxicación lúdica, el derecho a las drogas y otras experiencias límite. El paternalismo estatal en este asunto nos ha negado un derecho que, aunque espinoso, es innegable: nuestro derecho a la autodestrucción. Thomas Szasz explicó el asunto con maravillosa lucidez en Nuestro derecho a las drogas. Argumenta: cada año hay cientos de accidentes en Estados Unidos relacionados con el mal uso de las motosierras. A pesar de ello, nadie ha hablado de un “problema con las motosierras”, o de crear una ley para regular su compra, venta y uso. Nadie ha dicho: “prohibamos las motosierras”. Simplemente se asume que las personas que se han dañado con ellas, tuvieron accidentes, no sabían operarlas, o, en el peor de los casos, son estúpidos. Si esas personas, en su ignorancia, estupidez o mala suerte, dañan a otros, el estado actúa y finca castigos de ser necesario: por el daño a terceros, nunca hacia uno mismo. No se ha visto, pues, que un juez sentencie la estupidez de quien se destroza un dedo al intentar poner un clavo en la pared. Así, el Congreso, juntó a expertos en derecho, neurociencias, psicología evolutiva y (no sé por qué) arte y literatura. Aquí reproduzco una parte de mi ponencia, en la cual exploro, mediante un recorrido desde los simbolistas franceses, los malditos y el hachís, hasta la alt-lit y el alprazolam, las posibilidades creativas de la embriaguez y la intoxicación. En realidad, se trata de un estilo de remembranza del lugar común de la genialidad abyecta del adicto, de la mente desbocada que sabe encontrar arte hasta en los estados de estupidez autoinducida más vergonzosos. De este recorrido he sacado, por obvias razones, las relaciones entre el arte y el alcoholismo, no sólo por el cliché, sino por la legalidad de su consumo y abuso. Me avoco, principalmente, a las relaciones entre ciertas drogas duras –alucinógenos y estimulantes– y ejercicios y experimentos que son harto conocidos por los amantes de la literatura, pero muy poco (o nada) por científicos y juristas. Luego de ese recorrido –que termina, como ya dije, con la referencia a la generación transmilenaria y el uso de antidepresivos y ansiolíticos en procesos creativos, sobre todo poéticos, y sus nefastos resultados– exploro las relaciones entre placer-embriaguez-creación. La adicción en todo caso, no me interesa. ¿Cómo se va del placer a la adicción?: eso todos lo sabemos, así que no lo profundizo demasiado. Basta decir que la repetición de lo que nos gusta es un pequeño infierno que cambia el orden de las cosas. Lo que me importa particularmente es el mecanismo que lleva del estado de placentera embriaguez a la creación artística, y ahí opera un engrane fundamental: la resaca, la inevitable cruda. Pienso: todo placer lleva a un estilo de ebriedad, ¿no?, luego, ¿todo deriva en un particular estilo de resaca? Recorro, entonces, los tipos de embriaguez que he experimentado, y sus efectos posteriores. Como intenté darle a mi texto un aura académica, no sólo acudo a mi experiencia personal como principal fuente, me baso también en la posología y la experiencia de un experto del tamaño de Antonio Escohotado. Hablo de drogas, pero también del sexo. El sexo como gran estimulante creativo. La pregunta es: ¿existe la cruda de sexo?: suena raro: ¿sentirse mal después de coger? Uno debería, en todo caso, sentirse genial después del coito, después del orgasmo. Bueno, pues esa es la reflexión principal, y final, de mi ponencia. Las crudas, los efectos de la embriaguez no siempre tienen que ser nefastos. Y siempre (o casi) pueden ser aprovechados: la calma luego de la locura ofrece una honesta lucidez que puede ser el germen de la creación. Así que, aquí les dejo el fragmento en cuestión. Espero les resulte interesante y los haga reflexionar la próxima vez que estén crudos. Saludos.

I

…he explicado con anterioridad la posibilidad de la resaca eterna y total: una cruda que sea todas a la vez, que de tan devastadora, nos reedifique desde adentro, que s

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