Apuntes pedagógicos

El trabajo docente

En los últimos años, el trabajo docente ha sufrido diversas modificaciones producto de las políticas de orden neoliberal, situación que también ha generado un significativo aumento de los problemas de salud mental y malestar en la profesión docente. Lo anterior se explica porque hay una estrecha relación entre las condiciones laborales y el bienestar y salud de los docentes, particularmente el estrés laboral. La Organización Internacional del Trabajo (2005) se refiere al estrés laboral como una enfermedad peligrosa para las economías industrializadas y en vías de desarrollo, que perjudica la producción al afectar la salud física y mental de los trabajadores. La intensificación del trabajo docente que ha generado la actual reforma educativa en México es un indicador claro del malestar (laboral y de salud) que viven los docentes. El trabajo docente no culmina en la escuela sino que hay necesidad de dedicarle tiempo más allá de la jornada laboral.

En este sentido, el trabajo docente no se limita a cumplir con el trabajo frente agrupo, es necesario dedicarle tiempo a la preparación y evaluación de la enseñanza y el aprendizaje. Lo anterior implica, entre otras cosas, al acopio de materiales, búsqueda de información, y por supuesto, a todo lo referente con la actualización, capacitación y formación profesional. A través del tiempo, los docentes parecen asumir esto como parte de la naturaleza de ser maestro, sin embargo no debe ser así, es un trabajo que no es remunerado y guarda estrecha relación con las demandas de mejores condiciones laborales y salariales.

El trabajo docente debe ser revisado, analizado, revalorado y reconceptualizado. Se tiene que reconocer al docente como un sujeto histórico, social y económico, ubicado en su tiempo y su contexto. Si esto es así, tenemos que poner en cuestión el concepto de apostolado vigente en décadas pasadas. Esta interpretación de la docencia como apostolado lleva, implícitamente, un sentido intrínseco de sacrificio y renuncia. Trabajar en condiciones inadecuadas, recorrer enormes distancias hasta su escuela, contar con recursos didácticos rudimentarios, padecer enfermedades derivadas del ejercicio, etc. era parte de lo que estaba (o aún está) dispuesto a aceptar aquel o aquella que decidía optar por la docencia. Lo anterior, simultáneamente, ha significado que durante largo tiempo se considere que para ejercer la docencia la vocación bastaba; que era una profesión que no demandaba conocimientos demasiado complejos ni aprendizaje permanente, tampoco uso de recursos tecnológicos y que, además, era un trabajo de "medio tiempo", lo cual explica en mucho la composición de género del profesorado. Conceptos que podrían entenderse en condiciones históricas determinadas pero que, a esta altura del desarrollo social, científico y tecnológico, teóricamente, están superadas. (UNESCO, 2005)

Ahora es necesario pensar al docente como un trabajador. Pensarlo y comprenderlo así, nos permite un acercamiento entre la formación teórica de los maestros y la realidad en la que se desenvuelve su práctica cotidiana. Lo anterior, supone preguntarse ¿cuáles son los sentidos que se agotan en la tarea docente y por cuáles son reemplazados?, ¿qué conflictos desaparecen y que nuevos problemas surgen?, ¿qué conflictos y necesidades caracterizan el trabajo docente en la actualidad? O bien ¿qué políticas de mejora del trabajo docente se desarrollan hoy en día? En síntesis, el trabajo docente debe mirarse a la luz de las profundas transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales de las últimas décadas, que cuestionan los sentidos de la escolarización y el rol de los docentes.

El trabajo docente, socialmente ha sido desvalorizado en los últimos años, y con ello los docentes, quienes son como parte del problema de la calidad a la vez que de la solución. Hace tiempo que el sector docente es señalado como responsable por el deterioro de la calidad educativa, hecho que ha ejercido gran influencia en el reconocimiento público y el status otorgado a la enseñanza. En este sentido, el proceso de descalificación y desvalorización sufrido por los docentes en América Latina ha provocado cambios significativos en su identidad a la par que se han precarizado sus condiciones de trabajo (Oliveira, 2005), En efecto, como se indica en algunos estudios recientes, la docencia se ha transformado en una profesión que "no paga lo suficiente para atraer a los mejores candidatos", porque las estructuras de aumento salarial en la carrera son significativamente peores a las de otras profesiones. Esto hace que aquellos que ingresan a los institutos de formación tengan, en promedio, peor historial educativo que otros estudiantes que acceden a otros estudios más valorizados socialmente (Vaillant, 2004).

Como se puede advertir, el trabajo docente debe superar el concepto tradicional de condiciones de trabajo, que se ha asociado, exclusivamente, al tema salarial, dejando de lado un amplio e importante ámbito que influye en la calidad de vida del profesorado y en su capacidad para desarrollar respuestas afectivas, emocionales y humanas que contribuyan a un buen desempeño profesional. Es necesario abrir el campo de análisis del trabajo docente y plantear la urgencia de profundizar en las discusiones para avanzar en la construcción de marcos referenciales, teóricos, políticos y conceptuales acerca de las condiciones de trabajo y la salud de los docentes.

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