Apuntes pedagógicos

El supervisor escolar: ¿autoridad o representante sindical?

La supervisión escolar es reconocida en el ámbito magisterial como uno de los instrumentos privilegiados para el desarrollo de las políticas educativas y fortalecimiento sindical. Como elemento dentro del Sistema Educativo Nacional ha contribuido a preservar y a mantener los privilegios de los grupos de poder y a someter, en sentido estricto, a los directores y docentes a los mandatos de la autoridad.

La atracción que representa ser supervisor de zona, es una condición que se constituye y construye desde los inicios de la vida docente profesional. En este proceso se da una construcción de lealtades que en los momentos precisos cobra factura en la determinación de acciones y decisiones de los supervisores. Los docentes que llegan a ser supervisores, parecen ser parte de una gran familia que les permite actuar como una fuerza unida para mantener la propiedad de una unidad político-sindical inexistente. 

En este contexto, el supervisor escolar desarrolla una doble función: por un lado, como responsable del funcionamiento y organización de la zona escolar a su cargo; y por otro, como custodio de la estabilidad político-sindical en su ámbito de acción. En esta dicotomía funcional el supervisor se constituye en su cotidianeidad. Las decisiones que asuma en materia educativa representan para él, la oportunidad de asumirse como autoridad educativa y enfatizar en los docentes el respeto a la normatividad y el cumplimiento de su labor. La participación sindical, por su parte, le da posibilidad de consolidarse como un sujeto que construye relaciones para la estabilidad laboral de su zona.

Los vínculos de dependencia construidos entre el supervisor y la parte sindical, en su momento reclama el pago de lealtades. El supervisor debe renunciar a su autonomía individual, es decir, no le está permitido la toma de decisiones desde su juicio particular, sino que estas deben estar atravesadas por la consulta con la representación sindical, en el entendido de que si no es así, se puede convertir en blanco de represalias. No le está permitido el cuestionamiento a las políticas sindicales, aún cuando no esté de acuerdo, porque finalmente el será uno de sus promotores. En este sentido, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), como un ente corporativo crea dispositivos de vigilancia que denuncian hasta los menores atisbos de crítica o disidencia.

La tensión que enfrentan los supervisores radica en el sentido de que la forma en que ascendieron determina en gran medida el papel que desempeñaran más adelante. Como autoridad educativa se ve imposibilitado de ejercer la normatividad porque ello implicaría un enfrentamiento con la parte sindical. Actas de abandono de empleo, respeto al calendario escolar o actas administrativas, son ejemplos de algo que difícilmente se aplica en una zona escolar.

Ser autoridad, pasa a ser una imagen que se configura a partir de situaciones concretas que posicionan al supervisor como un “compañero”. Los permisos económicos o la espera excesiva para la entrega de documentación son ejemplos de ello. El papel de autoridad, entonces, se reduce a una administración de la zona escolar, de manera flexible y benevolente, lejos de lo establecido en el marco normativo que regula su función.

El desarrollo histórico de la supervisión nos ha mostrado que desde las políticas educativas se ha impulsado una supervisión centrada en lo administrativo en determinados momentos; en otros, se impulsa la centralidad de lo pedagógico, pero invariablemente, una y otra, se ven imbricadas de la necesidad de control y vigilancia hacia los docentes, sea desde la parte oficial o desde la parte sindical.

Para avanzar en superar esta tensión,  es necesario situar el tema de la supervisión escolar en coordenadas nuevas que permitan, por un lado, el desarrollo pleno de todas las funciones ejecutivas y de gestión que le competen y, por otro lado, contemplar la necesidad de instalar mecanismos diferentes para el ascenso y otorgamiento del puesto, más allá del examen de oposición que actualmente está establecido, donde el SNTE se constituya en un elemento más y no en determinante para ello.

torresama@yahoo.com.mx