Apuntes pedagógicos

La planificación didáctica argumentada

Uno de los “dolores de cabeza” del docente lo constituye, sin lugar a dudas, la planificación de la enseñanza, ¿cómo enseñar? es la gran interrogante que tendrá respuesta cuando el docente empiece a discriminar los procedimientos que utiliza en su intervención pedagógica. En ella, como principio, debe considerar los saberes previos del alumno para favorecerlos en su avance hacia un aprendizaje significativo. Otro elemento a considerar será el currículum oficial que se le plantea en los planes y programas de estudio vigentes, así como de las capacidades y habilidades de docencia que posea.

La planificación didáctica, como parte importante del proceso enseñanza-aprendizaje, nos permite reconocer cada uno de los momentos y situaciones a las que nos enfrentamos en nuestra práctica docente cotidiana. En este proceso, el maestro desarrolla un análisis reflexivo sobre las actividades didácticas que desarrolla cotidianamente y asume una actitud de crítica hacia ello, de tal manera que piensa su intervención pedagógica.

Reconozco a la planificación como la acción consistente en utilizar un conjunto de procedimientos mediante los cuales se introduce una mayor racionalidad y organización en un conjunto de actividades y acciones articuladas entre sí que, previstas anticipadamente, tiene el propósito de alcanzar determinadas metas y objetivos mediante el uso eficiente de medios y recursos que le permitan un óptimo desarrollo y una evaluación valida. Es decir, es un proceso de toma de decisiones anticipadas. Así, la planificación se constituye en una práctica en la que es preciso deliberar sobre  opciones y considerar circunstancias particulares de la situación en la que se llevará a cabo. Por otra parte, se debe reconocer que, en tanto la planificación didáctica es un proceso particular y contextualizado, es el propio docente quien debe tener claridad en las intenciones educativas que orientan su labor y las herramientas con que cuenta. De esta manera, la planificación se constituye en un proceso de toma de las mejores decisiones  posibles que garantizan el aprendizaje de los alumnos, para ello, un elemento imprescindible es disponer de un  buen diagnóstico, conocer las características, necesidades  e intereses de los estudiantes.

En un proceso de planificación didáctica concibo a las situaciones de aprendizaje como generadoras de experiencia, muy por encima de la concepción acumulativista que se le da tradicionalmente. Las situaciones de aprendizaje poseen un carácter integrador, en las cuales se manifiesta por parte del profesor y del alumno actitudes de investigación permanente, análisis, reflexión, síntesis, discusión, etc., además de un conocimiento del plan y programa de estudios, así como de su práctica profesional. En esta perspectiva planteo la necesidad de que las actividades de aprendizaje se organicen en tres momentos metódicos para su tratamiento:

A) Apertura.- Actividades que pretenden una aproximación inicial al objeto de conocimiento. Proporcionarán al alumno una visión globalizada del contenido a tratar. El docente procurará favorecer la vinculación de los saberes previos del alumno con las nuevas situaciones, lo que le permitirá diagnosticar el nivel de partida.

B) Desarrollo.- Se analizará al objeto de conocimiento a través de actividades que permitan la comparación, confrontación y generalización del contenido con la información que posee el alumno, además, le permitirá obtener conclusiones parciales. Se deben favorecer los tratamientos desde diversos puntos de vista.

C) Culminación.- Serán las actividades en las cuales el alumno reconstruya el objeto de conocimiento que le permitan ubicarlo en estructuras más amplias y lo considere como el inicio de nuevos aprendizajes. Se obtienen síntesis globalizadoras, pero no acabadas.

Por lo anterior, resaltó la importancia de que el docente planee cada una de las sesiones con sus alumnos, primeramente para mejorar profesionalmente y en seguida, para ofrecer a sus alumnos la posibilidad de un aprendizaje con sentido y con significado. Frente a la improvisación de las actividades y/o  selección y organización poco fundamentada de teorías, técnicas e instrumentos y, ante el escaso aprovechamiento de los recursos disponibles, es necesario plantearnos hoy, como un imperativo de superación profesional, la investigación, el estudio, el análisis y difusión permanente de una metodología acorde con los nuevos requerimientos del proceso educativo, para lo cual es necesario considerar en todo proceso de planificación:

- Los saberes propios del alumno (experiencias y necesidades).

- Los saberes propios del docente y su habilidad en función del conocimiento de las teorías de aprendizaje y sus derivaciones.

- El conocimiento del entorno escolar y comunitario dónde desarrollará su trabajo.

- El currículum planteado a nivel nacional para el grado (s) correspondiente.

- El conocimiento de teoría pedagógica.

- El conocimiento de los materiales de apoyo al trabajo docente y de libros de texto del alumno.

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