Apuntes pedagógicos

Nuestros pasos por la escuela

¿Qué aprendemos en la escuela? ¿Para qué sirve la escuela? ¿Es la escuela un espacio para producir desigualdades? ¿Es la escuela un espacio para adquirir conocimientos? ¿Es la escuela un dispositivo de adaptación al mundo económico y social? Desde luego que la respuesta a estas preguntas va a depender de múltiples factores: posición social, capital cultural, capital económico, perspectiva, formación, entre otros. El punto importante sería finalmente tener claridad sobre la función de la escuela. En este marco de ideas, me parece interesante apuntar algunas ideas que Elsie Rockwell y Eugenia Roldán (2010) comparten en el texto “Nuestros pasos por la escuela. Lo que queda y lo que cambia”.

Las autoras inician con una invitación sugerente para reconocer lo qué es la escuela, cómo es y lo qué hacemos en ella: Mira tú escuela ¿La conoces bien? ¿Te has fijado en el color de las bancas, en todos los salones que tiene, en lo que hay por los rincones del patio? ¿Viste que formas tienen las mochilas, de qué tamaño es la letra de los libros, cuántos colores de tintas para escribir existen? ¿Te das cuenta de todo lo que usan los maestros para enseñar?

Más adelante apuntan: La escuela no ha sido siempre así. Hace 40 años no había computadoras personales y los niños hacían todas sus tareas a mano o con una pesada máquina de escribir mecánica. Hace 100 años, los niños y las niñas iban a diferentes escuelas y aprendían diferentes materias, y apenas empezaban a hacer gimnasia. Hace 200 años la escuela era un salón dentro de una casa, se enseñaba a leer y escribir por separado y no existía el lápiz sino que se escribía con pluma de ganso y tinta de huizache. Hace 500 años los niños aztecas aprendían moral a partir de cuentos y adivinanzas y pocos conocían los códices, libros pintados sobre papel amate.

El libro se estructura en cinco apartados: La educación antes de la independencia, la educación en el México independiente, la educación liberal, La educación después de la Revolución y La escuela contemporánea. En cada uno de ellos, se expresa de una manera ilustrativa lo que ha cambiado en la escuela y lo que ha permanecido a lo largo del tiempo. Desde luego que el rigor histórico caracteriza a la obra, que se acompaña de formas visuales y escritas atractivas y en lenguaje accesible, dirigido a quienes en este momento están en la escuela.

Nos dicen: La escuela tiene las huellas de todos los que pasaron por ella antes que tú, y en ella quedan impresas las tuyas. Esas huellas están detrás de las capas de pintura que tienen las bancas y las paredes, pero también en tus libros, cuadernos y objetos, así como en los libros, cuadernos y objetos que usaban tus abuelos y tatarabuelos, que se conservan en cajones viejos o en museos. La forma como han aprendido otros niños antes que tú ha ido cambiando con el tiempo. Y es que la sociedad ha ido cambiando, y junto con ella, ha cambiado su tecnología, sus formas de organización, sus maneras de gobernarse, su vida cotidiana, sus ideas y sus valores, y también sus formas de educar.

El libro, con una forma particular de enseñar la historia, da cuenta de cómo se ha aprendido en nuestro México, desde la época prehispánica hasta el presente. Podemos encontrar imágenes que expresan la evolución de la escuela misma y sus formas de enseñar,, el cambio que han sufrido los objetos y muebles, de igual manera, las formas de concebir los ideales sobre calidad de la educación.

Finalmente, el libro representa un pretexto para reconocer y valorar a la escuela como un espacio social, provocando en nosotros reflexiones sobre su presente, referente a sus formas de enseñanza y condiciones institucionales, pero sobre todo nos invita a reflexionar sobre el futuro de la escuela ¿alcanzaremos a tender buenas escuelas para todos? ¿Contribuirá la escuela a superar desigualdades sociales existentes en nuestro país? Un forma inicial de reflexionarlo es pensar que la escuela somos todos, que es de todos, cuestión que inevitablemente tiene que ver con el derecho a la educación.

 

torresama@yahoo.com.mx