Apuntes pedagógicos

Al maestro con cariño

El Día del Maestro es un momento propicio para reflexionar sobre diversas cuestiones que rodean la labor de los maestros. Abordar el tema de los maestros es apasionante y en términos de política, además de importante debe ser trascendente y decisivo. Si las decisiones de política son equivocadas, con seguridad que el trabajo en las escuelas y aulas permanecerá sin transformación. Y para transformar la condición educativa de nuestro país, necesariamente hay que iniciar con políticas que atiendan la particularidad de la escuela, el aula y los maestros.

Las políticas recientes han generado un ambiente de malestar, incomodidad e incertidumbre en los maestros. Pero siendo estrictos, no sólo las actuales sino por lo menos la de los últimos cuarenta años. Anteriormente, el gran aliado de los maestros era la sociedad; hoy parece que no es así. La política mediática para desprestigiar la labor de los maestros ha funcionado. El maestro es hoy cuestionado por los resultados de pruebas estandarizadas; es cuestionado por manifestarse en defensa de sus derechos; es cuestionado por su preparación profesional; entre otras cosas. Al maestro se le cuestiona como el principal responsable del deterioro educativo (y en ocasiones se le señala como el único), pero se deja de cuestionar al directivo, al funcionario, a la autoridad educativa y gubernamental, al representante sindical, a los diputados y senadores, al poder ejecutivo en sus tres niveles, a los padres de familia. ¿Por qué sólo al maestro, si la educación es un asunto de todos?

Si el maestro se percibe cómo el principal responsable, entonces atendamos de manera integral lo que constituye el SER MAESTRO. Exijamos que se definan políticas integrales que consideren la elección de la carrera docente, la formación inicial, el ingreso al servicio, las condiciones institucionales para ejercer su labor, la formación permanente y la carrera profesional. Integralidad de las políticas significa articulación. Significa atención de todas las variables para garantizar una formación y desarrollo profesional pleno de los maestros. A la par, cada actor involucrado debe ser consciente y responsable de lo que le corresponde hacer.

Si queremos mejores maestros, se les debe procurar las condiciones para ello. Hoy en día, los nuevos maestros que se incorporan al servicio, en su mayoría carecen de una formación pedagógica y didáctica que les permita desarrollar una labor más eficiente. Producto de acuerdos sindicalistas-oficialistas, el nuevo magisterio se ha configurado con bachilleres y profesionistas ajenos a la educación, a los que se suman en menor porcentaje profesionales de la educación (normalistas, upenianos, universitarios). Entonces, se tiene que pensar en políticas de formación-superación profesional que atienda estos perfiles.

Si queremos mejores maestros, se deben establecer políticas, estrategias y financiamiento para que las escuelas tengan las mejores condiciones para la labor docente (agua, luz, drenaje, mobiliario, tecnología, materiales bibliográficos, espacios de recreación y deporte).

Si queremos mejores maestros, la participación social y de los padres de familia debe ser en estrecha comunicación con la escuela. Lo importante es generar una mejor educación y para ello se requiere también de padres de familia comprometidos con el proyecto escolar.

Si queremos mejores maestros es necesario establecer políticas de desarrollo profesional no asociadas a su condición laboral. Políticas que no sean punitivas. Políticas pensadas para mejorar la educación y no para deshacerse de los maestros.

Si queremos mejores maestros, el ejecutivo federal y el Congreso de la Unión deben regular los programas televisivos que se oponen a un desarrollo del pensamiento de nuestros alumnos, que son alienantes y enajenantes, además de que generan una cultura de conformismo social y uso mediático que denigra la labor docente.

Si queremos mejores maestros, es necesario pagarles mejor. El escaso poder adquisitivo de su salario hace que su mente y tiempo sea también escaso para atender su labor de manera más integral y tenga que dedicarse a otras labores para complementar sus gastos.

Si queremos mejores maestros, ESCUCHEMOS SUS DEMANDAS y procuremos atenderlas, porque finalmente lo que está en juego es la educación de nuestro país. Un abrazo y felicitación a TODAS LAS MAESTRAS Y MAESTROS en su día.

torresama@yahoo.com.mx