Apuntes pedagógicos

La construcción del estilo de supervisión

En México, la educación básica se rige por las mismas leyes, reglamentos, plan de estudios y normas emanadas de la Secretaría  de Educación Pública, lo cual hace que las escuelas y zonas escolares se asemejen entre sí. Sin embargo, una atención detallada a los procesos escolares internos nos lleva a percatarnos que cada una tiene un modo particular de organización y funcionamiento, el cual se ha ido configurando a través del tiempo. Este modo de funcionar y organizarse tiene implicaciones e incidencias preponderantes en la constitución de las creencias y representaciones del supervisor escolar con respecto a la educación. Sus experiencias, conocimientos y su historia personal con respecto a la zona de la cual es responsable, en especial cuando se trata de un supervisor con mucho tiempo en el cargo, son determinantes para la vida de la zona escolar.

Esta es una de las razones para considerar que un supervisor constituye a través de ciertas prácticas y procesos en su entorno inmediato, un estilo particular para desarrollar su trabajo. Defino el estilo de supervisión como una forma particular de poner en práctica las tareas asignada por la superioridad en una zona escolar especifica, en unas circunstancias determinadas, por una persona que tratará de enfatizar sus puntos fuertes en el ejercicio del cargo. Se puede decir entonces, que cada zona escolar cuenta con un estilo particular de supervisión y de gestión.

Este estilo de supervisión, al igual que la preocupación por el mantenimiento de lo institucional, es una construcción que no es ajena a la interacción social que establece el supervisor con los directores y docentes de su zona. Se considera que este proceso de construcción se ha configurado en distintos contextos histórico-sociales que han tenido que ver con la trayectoria del supervisor. Bourdieu plantea que las trayectorias como acontecimientos biográficos, pueden ser definidas como “una serie de posiciones sucesivas ocupadas por un mismo agente (o un mismo grupo) en un espacio en si mismo en movimiento y sometido a incesantes transformaciones. Los acontecimientos biográficos se definen como inversiones a plazo y desplazamientos en el espacio social, es decir, con mayor precisión, en los diferentes estados sucesivos de la estructura de distribución de las diferentes especies de capital que están en juego en el campo considerado”. (Bourdieu, 1997)

La supervisión escolar es una pieza clave y estratégica en la configuración de la dinámica institucional ya sea porque ejerza el dominio y control rígido en los ámbitos organizativo y pedagógico o bien porque desarrolle una tarea de integración participativa estimulando la cooperación, la solidaridad y la resolución negociada de conflictos. Si esto es así, no se puede suponer que esto sucede sólo por las características personales de quien está al frente de una zona escolar, es necesario ampliar la mirada más allá de las personas y considerar el contexto de interacción donde se inscribe, mirar en forma global el ejercicio de la función supervisora.

Las formas diversas de ejercer la función que le ha sido conferida estarán vinculadas por tres ámbitos de determinación: por el sistema macroinstitucional - política educativa, por ejemplo; por lo microinstitucional - historia de esa escuela, por ejemplo-, y también por las características personales de quién ejerza el rol. Ese rol será desempeñado con un determinado margen de libertad y eso es lo que define el estilo personal del desempeño. Ese margen de libertad imprime el rasgo distintivo de cada gestión. Desde esta perspectiva, siguiendo a Stephen Ball (1989), recupero los cuatro tipos de liderazgos en la función directiva que se describen a continuación:

Estilo interpersonal: la figura del director se inviste de características paternas o maternas y son frecuentes los conflictos alrededor del esfuerzo para alcanzar sus preferencias.

Estilo administrativo: el rol del director se somete a las normas y procedimientos que constituyen la administración, perdiendo su conexión con los aspectos pedagógicos.

Estilo político antagónico: el directivo reconoce y acepta la realidad política de la escuela, abre espacios para que los intereses contrapuestos de los grupos se manifiesten y discutan.

Estilo político autoritario: el director rechaza la discusión abierta de los intereses grupales encontrados e impone su propio criterio sobre los problemas.

El propósito con el que se traen a consideración es el de mirar en ellos, cuatro posibles alternativas del estilo de supervisión, aún cuando reconozco que no es una tipología única, permite ubicarlos como modelos transparentes que ilustran el rol de supervisor en sus facetas positivas y negativas, según sea su comportamiento. Sumado a esto, se debe considerar las distintas dimensiones de lo institucional (macro, micro y personal) que tienen implicaciones en los distintos estilos.

torresama@yahoo.com.mx