Apuntes pedagógicos

La constitución del supervisor escolar

Inicialmente me pregunto: ¿qué posibilidades de construcción tiene un supervisor escolar en su práctica educativa cotidiana? Puedo decir que son múltiples y diversas en tanto que es un ser social que se desarrolla en relación con otros seres sociales. En una zona escolar es posible encontrar diversas concepciones sobre la educación, docencia o lo pedagógico, que expresan una diferencia entre los docentes que pertenecen a ella, incluyendo el supervisor. Esta diversidad e interacción con ellos, es la que permite que un supervisor construya colectivamente su hacer cotidiano.

La supervisión escolar se reconoce como una actividad particular, ejercida por personas particulares y en espacios también particulares. La particularidad entonces, constituye la base para la construcción de prácticas cotidianas, pues considera sólo el ámbito de acción de los sujetos y la delimitación que le proporcionen sus saberes y objetivaciones desarrolladas en la sociedad donde vive. En una zona escolar, como espacio particular, el supervisor verá expresada su historia personal y profesional, determinada por sus condiciones históricas y sociales.

En este sentido, Ágnes Heller (1998) plantea que el ser humano es un particular limitado por su período histórico, por su clase social, por su país o región, por el ámbito donde se desenvuelve, por su edad y por su sexo. La forma de reproducción social es en los espacios particulares delimitados temporal y espacialmente.

La constitución del ser supervisor, tiene que ver entonces con la forma en que los supervisores han objetivado su función, situación que no queda al margen de su historia personal y profesional. La experiencia vivida como docente y la relación que haya tenido con sus supervisores, constituye un buen referente para comprender la orientación actual que da sentido a su cotidianeidad. Una docencia cercana a experiencias manifiestas de autoridad y control, explican una supervisión vigilante y fiscalizadora; un supervisor de avanzada edad explica la lentitud y/o pasividad en algunos procesos.

La supervisión escolar se constituye a partir de distintos referentes, aquellos que corresponden al sujeto que desempeña la función y aquellos que se inscriben en una dimensión social amplia. Ambos referentes contribuyen desde distintos ángulos a que las prácticas de supervisión se vean expresadas en el ámbito cotidiano como algo que no transita y se ha quedado sedimentado en el tiempo.

Granja (2000) plantea que el asunto de la temporalidad es posible analizarlos a partir de los desplazamientos que se tienen. En el desarrollo histórico de la supervisión escolar se advierte que existen rupturas en relación al modelo de gestión que orienta su actuación. Así, podemos observar que los modelos administrativos de principios del siglo XX ponderaban la directividad, la especialización y la distribución de las tareas.

En años más recientes, la búsqueda de calidad y la autonomía ha sido motivo de discursos y puesta en práctica de estrategias, que posibilitan pensar que se está en una etapa de imbricación de modelos de organización, que por otra parte, hace más difícil una estabilidad de identificación con un modelo especifico.

A partir de estos referentes, se reconoce que en la constitución de las prácticas de supervisión, la temporalidad se presenta como un elemento clave en el análisis que permite que en la formación y transformación de los sentidos y significados que los supervisores han dado a sus prácticas, nociones, conceptos y/o funciones, se pueda percibir lo que se forma, transforma y cambia o lo que se sedimenta y permanece.

Si estos planteamientos se reconocen como explicación a la constitución de las prácticas, encontraremos que representan una aproximación comprensiva al desarrollo de la función, la cual ha tenido un apego a espacios institucionales de poder, sean estos ubicados en el ámbito oficial o en el ámbito sindical.

Es evidente entonces, que explorar los desplazamientos que ha tenido la función supervisora, es una asunto que no puede permanecer al margen, más aún, si se posiciona como algo relevante para entender las tradiciones, ritos y rituales que caracterizan las prácticas, así como las rupturas y momentos coyunturales que han llevado al supervisor escolar a situarse como un sujeto que desarrolla funciones de custodio institucional. Esto explicaría la imagen construida que tienen los otros del supervisor y la que el mismo se ha construido.

torresama@yahoo.com.mx