Apuntes pedagógicos

La comunicación entre docentes

En nuestras escuelas, se ha ido conformando una cultura de trabajo aislado. Este aislamiento genera, entre otras cosas, que exista y se de prioridad a formas de comunicación entre los docentes más en sentido vertical que horizontal. Las razones de este fenómeno son de diversa índole, entre las que pueden mencionarse: la estructura curricular; la desconcentración de los profesores trabajando en módulos distintos; los bajos salarios que incentivan la poca atención a la tarea docente, la falta de espacios de trabajo común, y la formación académica que no incentiva el trabajo colectivo.

Es esta situación la que da cuenta de una cultura de trabajo individual en el que el único espacio considerado para el aprendizaje es el aula. Por el contrario, cuando la comunicación se socializa puede ser analizada, criticada y enriquecida siendo un vehículo fundamental para la participación de los profesores en el quehacer institucional. Lo anterior significa que es necesario comenzar a revertir esta situación desde diferentes innovaciones, tanto curriculares como organizativas.

Fortalecer la comunicación entre docentes se convierte entonces en un dispositivo relevante para la mejora de los aprendizajes, la enseñanza y la gestión. Las comunicaciones son cruciales en cualquiera de los nuevos modelos de gestión de la organización educativa. A través de la red de comunicaciones, los participantes de la gestión están en condiciones de construir colectivamente un nuevo sistema, orientado por una visión positiva y optimista del futuro, una valoración fuerte de la innovación en la educación, un acento en el mejoramiento continuo de la calidad, una atenta preocupación por mejorar la distribución equitativa del conocimiento, la gestación y sostén del trabajo en equipo (Pozner, 1999)

La necesidad de creación de espacios para el trabajo entre los docentes se fundamenta en la necesidad de contar con un ámbito en el cual estos actores pedagógicos:

• Desarrollen un equipo de trabajo de discusión técnico-pedagógico

• Circulen la información

• Posibiliten el desarrollo del currículo

• Diagnostiquen, planifiquen, implementen y evalúen su trabajo con sus pares.

• Unifiquen criterios y actividades

• Realicen orientación, apoyo y seguimiento de los alumnos.

• Estudien casos individuales

• Den cuenta de lo actuado a sus colegas

• Se desarrollen profesionalmente

• Realicen coordinaciones en el ámbito disciplinar e interdisciplinar

• Realicen coordinaciones institucionales e interinstitucionales

Por otra parte, estos espacios deberán posibilitar el desarrollo profesional de los docentes. Pero ¿Qué se entiende por un profesional de la educación? Según Carr, W. y Kemmis, S. (1988) los requisitos para que una ocupación pueda ser considerada profesional son:

a) Que los métodos y procedimientos empleados por los miembros de una profesión deriven de investigaciones y conocimientos teóricos. Esto es, un determinado cuerpo de conocimientos formales;

b) Que exista subordinación del profesional al interés de su cliente, y

c) Una reconocida autonomía en el trabajo.

Estos requisitos se encuentran fuertemente relacionados. Si un profesional exige autonomía es porque se considera depositario de conocimientos y competencias específicos que le otorgan la autonomía de juicio sobre una realidad determinada. Esto significa que es capaz de argumentar, así como aportar evidencias que respalden y justifiquen el porqué de las decisiones tomadas. Por lo expuesto, ser un profesional no se improvisa, se aprende. Y este aprendizaje debe estar enriqueciéndose continuamente ya que la autonomía de juicio no es algo estático que se adquiere de una vez para siempre. La autonomía exige formación permanente. De lo expresado se infiere la importancia que tiene para los docentes desarrollarse profesionalmente y tener espacios para ello.

Finalmente, para activar y complementar las competencias profesionales y personales de los docentes se requiere que se desempeñen en una red que los vincule, los dinamice y los haga partícipes hasta de los cambios que ocurren en los lugares más remotos del sistema. En este sentido, se destacan, cinco elementos para fortalecer la comunicación: a) construir una visión de futuro, b) promover el compromiso de los actores, c) abrir el sistema, d) potenciar y complementar diversos tipos de comunicación, y e) integrar diversas intencionalidades comunicativas.

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