Apuntes pedagógicos

El "bullying": convenio incompleto

En los últimos años, el tema del acoso escolar ó bullying ha ocupado gran parte de la atención de autoridades, maestros y padres de familia. El acoso escolar se comprende  cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado y se considera dentro de un campo más amplio, el de la violencia. El tema del bullying no es nuevo, tiene sus antecedentes desde la década de los ´70 en Suecia con un estudio a largo plazo que culminaría con un completo programa antiacoso para las escuelas de Noruega. Anteriormente el término bullying no era tan comentado, pero debido al incremento alarmante en casos de persecución y agresiones que se están detectando en las escuelas y que ha llevado a muchos niños y jóvenes a vivir situaciones incomodas y en ocasiones aterradoras, es como ahora se habla más del tema.

Para el instituto Mexicano de la Radio (IMER), el bullying se manifiesta  en distintas maneras:

• Sexual: Es cuando se presenta un asedio, inducción o abuso sexual.

• Exclusión social: Cuando se ignora, se aísla y se excluye al otro.

• Verbal: Insultos y menosprecios en público para poner en evidencia al débil.

• Psicológico: En este caso existe una persecución, intimidación, tiranía, chantaje, manipulación y amenazas al otro.

• Físico: Hay golpes, empujones o se organiza una paliza al acosado.

En este contexto, el pasado 30 de mayo, las autoridades educativas de las 31 entidades federativas, la Administración Federal de los Servicios Educativos en la capital del país y la Secretaría de Educación Pública, firmaron un convenio de coordinación para facilitar el combate a la violencia en las escuelas mediante acciones inmediatas y eficaces de prevención y atención y acordaron impulsar 15 acciones inmediatas para facilitar la atención de este tema, en todos los planteles educativos de preescolar, primaria, secundaria y bachillerato. Dichas acciones son: fortalecer mecanismos de alerta temprana; incorporar en las páginas de internet institucionales vínculos para denuncias; fomentar redes para la prevención y atención; protocolos de actuación para directores, maestros, alumnos y padres de familia; enriquecer las currículas de la educación básica, media superior y de formación de maestros para que aprendan a atender los casos que se registren. Asimismo organizar foros de consulta sobre el tema; reforzar la promoción y supervisión del ejercicio y protección de los derechos humanos; fortalecer los consejos técnicos escolares para que durante junio analicen alternativas para mejorar el ambiente escolar; establecer en los estados una instancia oficial específica sobre violencia escolar; capacitar a maestros y directivos para comprender la cultura infantil y juvenil a través de la inclusión, la paz y la tolerancia. Además incorporar en “escuelas para padres de familia” herramientas para atender la violencia en los entornos escolares y familiares; promover que los consejos nacional, estatales, municipales y escolares de participación social lleven a cabo actividades para prevenir este fenómeno; impulsar la participación de padres de familia en la vida cotidiana escolar para propiciar una comunicación continua y efectiva; desarrollar campañas sistemáticas y permanentes de comunicación social y elaborar estudios nacionales, estatales y regionales respecto del problema de la violencia escolar para identificar escuelas con mayor incidencia y proponer soluciones.

A pesar de que las intenciones de este convenio parecen buenas, desde mi parecer está incompleto porque se olvidaron de la regulación de los programas televisivos y de películas que se constituyen en escenarios mediáticos que detonan la violencia escolar. Si queremos ser más estrictos, hemos de reconocer que los programas televisivos de Televisa y TvAzteca han generado en México a lo largo de todos estos años una cultura hacia la violencia en sus distintas manifestaciones, que ante la vulnerabilidad que presentan nuestros niños y jóvenes son presa fácil para ir introyectando en ellos ideas, percepciones, concepciones, representaciones, formas simbólicas, costumbres, lenguaje y formas de ser que más tarde se manifiestan en sus relaciones cotidianas, entre ellas, las escolares. Hay quienes consideran a la televisión como “escuela de violencia” (García y ramos, 2000) y que además es un reflejo de la violencia en sociedad.

Es conveniente entonces que la política educativa, y social, considere el tema del bullying de una manera más integral. La firma de convenios como aparador ante la sociedad no es lo primordial ni suficiente. Se deben establecer políticas que regulen de manera más puntual los programas  de televisión aunque con ello se afecten los intereses de la iniciativa privada.

torresama@yahoo.com.mx